Si algo viene caracterizando a los hermanos Luciano y Nicolás Onetti es su capacidad para hacer un cine abiertamente intertextual. Así lo demostraron en sus primeras películas Sonno Profondo (2013) y Francesca (2015). En ambas, el homenaje está en la reconstrucción del giallo italiano, un subgénero de los 70 que tuvo como exponentes a Mario Bava y a Dario Argento, principalmente. Siguiendo un camino similar, y luego de un vasto recorrido por los diversos festivales, los realizadores argentinos presentan Los olvidados. Film ganador del Primer Concurso de Cine de Género Fantástico, organizado por el INCAA, junto a otros reconocimientos que fueron cosechando.

Los olvidados que sólo comparte el mismo nombre de aquel gran film de Luis Buñuel, toma como punto de partida al pueblo de Epecuén, en la provincia de Buenos Aires. Una localidad recordada por haber sufrido la mayor catástrofe hídrica del país en 1985, la cual dejó como saldo a un pueblo entero sumergido bajo el agua. Hoy, en un lugar donde sólo quedan ruinas, nada mejor que aprovechar ese escenario apocalíptico para un film de género.

Mientras las tomas aéreas sobrevuelan el lugar devastado, un grupo de jóvenes llegan al lugar para filmar un documental sobre lo sucedido, tomando como testimonio a una lugareña que los acompaña y los guía a través de las ruinas. Durante una breve estadía, se cruzarán con personajes extraños que los alertan del grave peligro que corren.

La película se narra en base a aquella tragedia. Epecuén se vuelve una protagonista más que carga con el resentimiento de haber sido abandonada, y va en busca de venganza. En ese espacio, se inserta una historia de ficción cargada de violencia, locura y sadismo, que recuerda a muchos pasajes de La masacre de Texas (1974) de Tobe Hooper. Dejando de lado el subgénero italiano, los Onetti incursionan en el slasher, otro subgénero del cine de terror, en una versión propia basada en aquel film de culto.

Con la participación de Gustavo Garzón en un rol de lugareño vengador, una Mirta Busnelli haciendo de desquiciada y Damian Dreizik, como un director de cine histriónico que luce una remera con la foto de Francesa, se suma un elenco de jóvenes actores con interpretaciones algo forzadas.

Si bien el mal está afuera acechándolos con un ensañamiento descarnado, los realizadores no dejan de lado el contexto político-económico que permitió el surgimiento de tanta violencia. La cámara varias veces hace un paneo por recortes de diarios de la época que hablan sobre la guerra de Malvinas (tres años antes de la inundación), del pueblo que lo perdió todo borrándose del mapa, y de un Estado ausente que no previó medidas de precaución para evitar la catástrofe. Las consecuencias parecen a la vista a través de esa locura desatada en los habitantes.

En Los olvidados el énfasis está en el diseño estético de las imágenes, destacando el trabajo de fotografía de Facundo Nuble que genera un clima de extraña belleza exterior, como claustrofóbico, en los interiores a partir de los encuadres. Desde lo narrativo, el relato intercala una historia de ficción menor que no supera ni aporta nada nuevo, con un importante registro documental. Tomas aéreas, fotos, imágenes de archivo y audios con la cobertura periodística de aquella tragedia, dan cuenta de la importancia que tiene el hecho, en sí mismo sobre cualquier enunciado.

Sin embargo, la cinefilia de los hermanos Onetti y la reescritura que vienen trabajando sobre el cine de género, forman un estilo visual y auditivo de alto impacto para el espectador, al que nunca dejan afuera.

LOS OLVIDADOS 
Los olvidados. Argentina, 2017.  Dirección y guión: Luciano Onetti y Nicolás Onetti. Intérpretes: Mirta Busnelli, Gustavo Garzon, Damian Dreizik, Agustin Pardella, Victoria Maurette,  Victorio D`Alessandro, Paula Brasca, Paula Sartor, Chucho Fernandez, German Baudino , Evan Leed , Tamara Garzon. Música: Luciano Onetti. Fotografía: Facundo Nuble. Montaje: Luciano Onetti. Duración: 98 minutos.

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