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Orione es la interesante opera prima de Toia Bonino quien a partir de la muerte de Ale cuenta las diferentes versiones del suceso. Su madre, sus amigos, la policía, los medios se congregan alrededor del suceso estableciendo la diversidad de puntos de vista acerca de la muerte de Ale. Para reforzar la idea de la diferencia de miradas sobre un mismo hecho – real, y fatal- Bonino trabaja la materialidad del documental con variados formatos, desde el límpido digital hasta las grabaciones antiguas, rugosas y granuladas, con interferencias para contar no solo la muerte sino los sucesos previos. Los primeros planos se confabulan con los planos de los lugares en los que Ale vivió y recorrió. El barrio Orione, con sus monoblocs donde las familias se reúnen alrededor de las piletas de lona o de los partidos de futbol, los vecinos que miran por las ventanas, la ropa tendida, los chicos que corretean, los perros infaltables dando vueltas por doquier. El espacio es importante en el documental, marca y desmarca un territorio, define a sus habitantes. La madre del “pibe chorro” (llamado comúnmente por la sociedad) rodeada ahora por sus nietos, da su testimonio de mamá mientras cocina una torta, con manos certeras para su nieto, ese que es el descendiente directo de Ale.

La tensión dramática en este documental es una buena construcción de la directora; esa tensión dosificada recorre la película y estalla sobre el final, mostrando la suerte de un destino trágico, violento, apresurado: la muerte del pibe. La narrativa del documental cuenta de algún modo como una vida común, como la de cualquiera que siempre se define en un espacio y en unas circunstancias determinadas, se transforme en la vida de “un pibe chorro”.

La película no opina, ni juzga, ni justifica, sólo muestra acciones ( por ejemplo: la de la madre haciendo la torta, aferrándose a una cotidianeidad, ésa que perdió con la muerte del hijo) y hace escuchar voces, el espectador podrá, si le parece necesario opinar sobre lo visto y lo oído. En definitiva una historia de esas comunes, sobre policías y ladrones, ésas que ya lamentablemente naturalizamos con una falta de asombro escandalosa. Orione pone en el centro de la escena la necesidad de prestar atención y hacer visibles y sonoras estas historias que destilan violencia, tragicidad y prejuicios.

ORIONE
Orione. Argentina, 2017.
Guión, fotografía y dirección: Toia Bonino. Edición: Toia Bonino y Alejo Moguillansky. Duración: 65 minutos.

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