Alicia Vikander no es Angelina Jolie y eso, tal vez, como placer culposo, se celebra. Lejos quedó aquella femme fatale para dar paso a una nueva versión millenial de Lara Croft encarnada en una joven menudita y sin mucho dinero que es millonaria debido a una herencia que prefiere no cobrar, sabiendo que dicho consentimiento sería, finalmente, aceptar, la muerte de su padre.

Todo lo que sabemos de Tomb Raider, algunos por el mítico video juego, otros por la interpretación de Jolie en el cine, está representado en esta última puesta, que deja en exposición la aparición de un nuevo modelo de mujer. Mientras que, en versiones anteriores, incluso en las primeras entregas del juego, las que predominaban en pantalla eran las virtudes corporales de la voluptuosa actriz, lo que reluce en esta nueva interpretación es un acento de las habilidades de Lara como mujer valiente y corajuda.

Lara Croft vive con la angustia de haber sido abandonada por su padre hace 7 años atrás. Sin haber dejado rastros concretos, le llevará casi todo el transcurso de su adolescencia decidir dar el paso definitivo hacía la resolución de la desaparición misteriosa de su padre. Será entonces cuando una vez decidida a firmar los papales que la declaran como única heredera de la fortuna Croft, que la joven de agallas comience, a través de pistas y puzles, a conocer cuál era la verdadera misión de su padre: resolver el misterio de la tumba de la princesa Himiko en la tenebrosa isla de Yamatai.

Demostrando su valor y coraje, Lara Croft emprende el viaje que le cambiara la vida para siempre. No solo porque deberá atravesar difíciles pruebas físicas y mentales, sino porque será un viaje iniciático y revelador en el que encontrará más de una respuesta a los enigmas que la acompañaron por tantos años. ¿Quién es verdaderamente su padre? ¿Cuáles eran sus sueños? ¿Cómo continuar con el legado?

Tomb Raider es ágil y entretenida, además tiene un soundtrack disfrutable más allá de las seguidillas de escenas de acción que bien representan el espíritu del juego en todos sus clishés como las imágenes arquetípicas de Lara Croft corriendo con sus brazos pegados al cuerpo, las escaladas en soga por hoyos que emergen de la tierra y su clásico torniquete en la pierna.

Tomb Raider toma con responsabilidad la representación de la figura femenina y Alicia Vikander es justo lo que Lara Croft necesitaba: una mujer sencilla, de belleza exótica sin la necesidad recurrir a los ángulos de cámara y planos en los que las versiones anteriores de la película se sostenían sobre la figura voluptuosa de una Jolie en todo su esplendor. La culpa, por supuesto no es de Angelina, sino de quienes creyeron que Lara Croft sólo era un objeto sexual.

TOMB RAIDER
Tomb Raider. Estados Unidos, 2018.
Director: Roar Uthaug. Intérpretes: Alicia Vikander, Dominic West, Walton Goggins. Fotografía: George Richmond. Montaje: Stuart Baird, Tom Harrinson-Read, Michael Tronick.

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