Compartir

Mi obra maestra reúne por primera vez en el cine a Guillermo Francella y Luis Brandoni, un dúo que ya funcionó muy bien en Durmiendo con mi jefe (Canal 13, 2003) y El hombre de tu vida (Telefé, 2011-2012). Esta vez son los protagonistas de Mi obra maestra, una película muy esperada y que se estrena en medio de lo que parece ser un momento de esplendor para los tanques nacionales como Reloca, El amor menos pensado y El Ángel, que están logrando llenar las salas de los cines a pesar de las producciones de Hollywood. Nada mejor para calmar la ansiedad de la prensa especializada y que las expectativas den paso a la reflexión, que organizar una privada que sume una conferencia de prensa, para que además de ver la nueva película del equipo creativo de El ciudadano ilustre, se pueda charlar con ellos.

Con la presencia de representantes de las empresas productoras, los dos protagonistas, Andrea Frigerio más el director Gastón Duprat y el guionista (Adrián, hermano del director), que es además el actual director del Museo de Bellas Artes, un dato nada menor teniendo en cuenta la historia de la película.

Mi obra maestra es la historia de una estafa dentro del mundo del arte, pero es también, una mirada sobre el hecho artístico en sí, sobre la relación entre el autor y su obra, sobre el cuento del tío que puede encerrar una obra, sobre el valor de la amistad y ya que estamos es una mirada sobre el rol de los medios, que nunca está de más.

Renzo Nervi (Luis Brandoni) es un pintor que ya no vende ni ocupa un lugar importante en el mercado del arte contemporáneo. A su falta de vigencia hay que sumarle su insoportable mal humor y sus veleidades de estrella. Arturo Silva (Guillermo Francella) es el sufrido galerista que trata de vender las obras de Renzo, que más allá de ser un artista al que le maneja la carrera es su amigo. En algún momento ambos tuvieron su momento de gloria, fue allá por los ochenta pero ya nada queda de todo eso y Renzo es más una carga que otra cosa para los negocios de la galeria de su amigo y manager.

En la charla que se desarrolló entre los responsables de la película y la prensa, se habló mucho sobre el proceso de producción y de como fue la filmación de esta historia en el mundo de las artes plásticas.

Para empezar digamos que tanto Francella cómo Brandoni dejaron espacio para que en poco tiempo, puedan darse el gusto de hacer teatro ya que con esta película dan un primer paso en el cine. Así que a no sorprenderse si en poco tiempo hay novedades con la dupla pero para una temporada sobre las tablas.

Según los realizadores, Mi obra maestra es una comedia sobre el mundo del arte en la que contrariamente a lo que se suele contar los productores, se encargaron de que todo lo que necesitaba el director en pantalla aparezca en ella y por eso la película va de Buenos Aires a Jujuy pasando por el impactante Museo de Arte de Niteroi en Río de Janeiro. Adrián Duprat admite que el mundillo del arte es un espacio ideal para que se produzcan distintas clases de estafa, que el precio desconcertante de las obras claramente responde a maniobras que nada tienen que ver con el arte y sí con las peores practicas del mercado y del capitalismo, también se agregó que los personajes que muestra la película son reconocibles dentro del ambiente de los dueños de las galerías, los expertos y que pintores que entran en un cono de sombras por los caprichos de la moda o del arte. Existieron y existen.

Hoy se estrena Mi obra maestra y a pesar de que como suele suceder con las cosas que hablan de ciertos universos específicos, los que conocen el mundillo la van a disfrutar mucho pero esto no quiere decir que los neófitos, que somos mayoría, se vayan a quedar afuera de la trama de esta película que se suma a la temporada de grandes estrenos de este mes de agosto.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here