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Robert McCall (Denzel Washington) carga la pena de una pérdida y por alguna razón, para soportar ese dolor debe atravesar varias redenciones que en su lógica, solo fue posible ayudando personas al azar y sin ningún nexo, la mayoría de las veces expuestas a los diferentes grados de maldad del mundo. Estas líneas básicas sobre el personaje ya se trazaban en El Justiciero (2014), que se convirtió en un éxito y que claro, dio paso a esta segunda parte y probablemente a una saga.

En la primera parte veíamos a McCall haciendo lo suyo y todo el relato era bastante oscuro, solemne y críptico en relación al pasado del protagonista. Por supuesto que estaban los elementos distintivos que sentaron las bases del personaje, en primer lugar la capacidad de ver los segundos del futuro inmediato, que comienzan a correr a partir del cronómetro que pone en funcionamiento él mismo antes de enfrentarse a los eventuales villanos que se cruzan en su camino.

Antoine Fuqua (Los siete magníficos, Día de entrenamiento, Tirador, entre otras) ahora completa el perfil de McCall, lo ubica en Boston, una ciudad en donde convive la riqueza y la marginalidad, un territorio rico en contrastes de desigualdad que le aseguran a la figura del justiciero -tan estadounidense como el cereal por la mañana- material para justificar su existencia. Pero Fuqua se libera de la solemnidad de la primera parte e introduce la cotidianidad del protagonista, emplea con seriedad recursos del humor -el gadget del reloj ya es una tip reconocible y festejado y que el ex CIA sea un chofer de Uber, es otro guiño a la sociedad contemporánea- y sobre todo encamina el relato sobre la senda del western.

Así que lo tenemos a McCall, ben vecino, que no duda en llevar su código de justicia hasta Estambul persiguiendo a un mal padre, tampoco intervenir en favor de una chica abusada y preocuparse por un muchacho del barrio que va por mal camino. Pero el pasado siempre vuelve y la venganza será bien personal, con un duelo en un pueblo abandonado, en donde el imperturbable protagonista va eliminando uno a uno a sus adversarios, ex compañeros de aventuras en “la agencia”.

Más libre que la primera parte, con una puesta precisa y visualmente atractiva, El Justiciero 2 es un buen ejemplo de cine de acción en la actualidad.

JUSTICIERO 2 
The Equalizer 2. Estados Unidos, 2018.
Dirección: Antoine Fuqua. Guión: Richard Wenk. Intérpretes: Denzel Washington, Pedro Pascal, Ashton Sanders, Orson Bean, Bill Pullman, Melissa Leo, Jonathan Scarfe, Sakina Jaffrey, Kazy Tauginas, Garrett Golden. Producción: Antoine Fuqua, Denzel Washington, Todd Black, Jason Blumenthal, Tony Eldridge, Mace Neufeld, Alex Siskin, Michael Sloan y Steve Tisch. Distribuidora: UIP. Duración: 121 minutos.

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