Compartir

La Quietud es una majestuosa estancia en la provincia de Buenos Aires en donde vive Esmeralda (Graciela Borges), es ella y los demás, es ella la que ejerce una especie de matriarcado ahora que su marido Augusto (Isidoro Tolcachir) es un anciano en decadencia y su hija Mía(Martina Gusman) aun no encuentra su lugar en el mundo, mientras adora a la distancia aEugenia (Bérénice Bejo), su otra hija que vive hace años en Paris. Esmeralda parece no necesitar salir de La Quietud para manejar lo que necesita ser manejado, guardar los secretos que no deben revelarse pero sobre todo con la familia, utilizarlos para herir, manipular y controlar ese pequeño universo endogámico y oscuro.

El patriarca que ya no es tal es reclamado por la Justicia en relación a unas propiedades y allí sufre un ACV que lo deja postrado, lo que determina la vuelta de Eugenia al hogar, en donde se encontrará con el pasado intacto como lo dejó hace años: una madre siniestra, su hermana cuya vida parece estar centrada en el odio hacia su madre y la devoción por su padre y por supuesto, los secretos encerrados y conservados en perfecto estado entre las paredes de estancia, trágicamente hermosa ahí, en el medio del bucólico campo.

Melodrama clásico con una Graciela Borges insuperable como una malvada de antaño que no se ve como tal yuna pequeña galería de personajes rotos por una tragedia inicial en los tiempos de la dictadura militar, quese proyecta de manera fantasmagórica y por qué no, fantástica, hasta el presente y La Quietud es otra incursión de Pablo Trapero en un mundo familiar luego de Familia rodante y El clan -Esmeralda bien podría compartir un registro similar al temible Arquímedes Puccio-.

La llegada de Eugenia y luego de su marido Vincent (Edgar Ramírez), más la presencia constante de Esteban (Joaquin Furriel), un abogado y amigo de la familia, va desenredando y en paralelo, volviendo a enmarañar la trama de esa familia, en donde, el dinero, la infidelidad y la violencia familiar son la consecuencia de años de silencio y complicidades cruzadas.

Con escenas de una fuerte carga sexual, planos secuencia que acentúan la atmósfera asfixiante, La Quietud es audaz por abordar un universo para la mayoría desconocido, sin embargo la ambición de la puesta en tanto se exige abordar demasiados temas, le resta cohesión al relato. Lo cierto es que Trapero es uno de los realizadores argentinos más importantes de los últimos años y como tal, es valioso el intento de desmarcarse de lo seguro e intentar otros caminos, aún cuando el resultado no tenga la contundencia de otras de sus películas.

LA QUIETUD
La Quietud. Argentina, 2018.
Guión y dirección: Pablo Trapero. Intérpretes: Martina Gusman, Bérénice Bejo, Graciela Borges, Edgar Ramírez y Joaquín Furriel. Fotografía: Diego Dussuel. Música: Papamusic. Edición: Alejandro Brodersohn y Pablo Trapero. Dirección de arte: Cristina Nigro. Sonido: Federico Esquerro. Distribuidora: UIP (Sony). Duración: 117 minutos.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here