Compartir

Por qué volver a los sabios? Es evidente que nuestro horizonte está plagado de tinieblas, atravesando la turbulencia de una crisis económica y de representación política nuestro colectivo nacional se encuentra parado en estupor. La información “confeccionada en pleno ejercicio de mala fe“ se inserta (por aguja hipodérmica) en nuestros cuerpos. Injertos malignos corren por nuestro torrente sanguíneo, la peste es la desazón que como el óxido carcome nuestro temple separándonos. Lo inexpresable vuelve una y otra vez a tomar espacio en nuestro horizonte argentino.

La propuesta fílmica de César atraviesa (con esperanza) este velo de desazón. Un primer momento tiene por protagonista al ciudadano promedio, profesor argentino, batallando el desinterés en las instituciones, la desidia de los agentes de cambio e incluso el desosiego al que su propia mente lo somete. Atormentados dando tumbos; el primer encuentro real de Félix con un alumno termina en tragedia.

Lo inexpresable entra en escena, los personajes, el film y el espectador transitan con pesar los límites de lo decible. César plantea rodear el problema entregando planos de gran belleza visual y sonora. Todo comienza y termina sobre el río. Un mismo y distinto río, en el presente en Santiniketan (India), en 1942 el Río de la Plata. Dos historias que se cruzan y amalgaman como una secuencia de ADN.

Un sabio, Tagore, posó su vista sobre las aguas del plata. Su estadía y llegada, desde y hasta tierras lejanas, fue auspiciada por Victoria Ocampo. Un encuentro singular que es retratado en blanco y negro. Una y otra vez el abrazo de Ocampo y Tagore atraviesa la inmensidad de las fronteras y lo indecible.

Se puede sugerir más de lo que se expresa y ese es el papel que asumen las formas exteriores (gesto, color, disposición de puesta en plano) todas esas formas, ya sean palabras o símbolos cualquiera, no constituyen más que un sostén, que permiten elevar la puesta a posibilidades de concepción que las superan incomparablemente.

No se trata de abstracciones, reflejos indirectos del ejercicio de nuestro entendimiento, sino más bien de intuiciones, la posibilidad palpable de acceder a la verdad de manera supra racional. Una intuición intelectual y sensible entrelazadas concretan la figura de un mesías, parlante del mundo, donde la naturaleza expresa lo infinito a través de los frágiles cuerpos hojarasca humanos.

Una metafísica solo es posible ante la incompletitud de lo humano. El enunciado indecible abreva del significante río, aquello que el protagonista viajero tiene por finalidad vedada conocer. Volver a los sabios es volver al río, volver al hogar, abriendo el presente disipando la niebla, donde la desazón se destruye siendo parte de un colectivo activo, presente y crítico.

PENSANDO EN ÉL
Pensando en él. Argentina-India, 2017.
Dirección: Pablo César. Guion: Jerónimo Toubes. Intérpretes: Eleonora Wexler, Victor Baneriee, Hector Bordoni y Raima Sen Dey Varma. Duración: 110 minutos.

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here