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La serie de El conjuro creada por James Wan se convirtió en una de las más exitosas en el campo del terror sobrenatural de los últimos tiempos. La misma tiene como protagonistas al matrimonio compuesto por Ed y Lorraine Warren, suerte de Power Couple de la investigación paranormal basada en una pareja real. La saga los muestra en la resolución de sus casos, los cuales incluyen el intercambio generalmente poco amistoso con el mundo de ultratumba, la visita a lugares acechados por las fuerzas del mal y el trato con sujetos en diferentes grados de posesión. Acorde a esta época de franquicias, la serie empezó a expandir su universo, o su mitología, a partir de profundizar en algunos casos secundarios de los dos films principales a través de Spin Offs que se desprenden del tronco principal. El primero de ellos fue el de la muñeca Anabelle, que ya cuenta con dos películas. El caso de La monja ya viene planteado en El conjuro 2 mostrando a una entidad oscura y poderosa (bastante parecida a Marilyn Manson) que se fijó a Lorraine después de un caso anterior y la acecha continuamente.

Había cierta expectativa con respecto al estreno de este segundo Spin Off, en parte porque lo que ya se había insinuado en El conjuro 2 era bastante espeluznante y mostraba potencial para desarrollarse. Y en parte también por los antecedentes de su director, Corin Hardy, que venía de un muy buen debut con The Hallow (2015), que aquí se estrenó con el rutinario título Los hijos del diablo. Una refrescante película de horror rural y hasta ecológico, con una familia acosada en un lugar aislado por unas entidades sobrenaturales y hostiles. Algo de eso hay también en este intento aunque aquí las expectativas no llegan a cumplirse, ya que este film no llega ni al nivel de los que originaron la serie ni del anterior del mismo director.

Acorde también a esta época de precuelas, La monja cuenta el origen de esta entidad que atormenta a Sra. Warren. El relato se remonta a los años 50 y arranca con el suicidio de una monja (una real) en un convento de Rumania luego de ser acechada por la otra monja (una sobrenatural), la del título. Hacia Rumania entonces, cuyos conventos rurales parecen un lugar de elección para posesiones demoníacas y visitas malignas (véase el reciente estreno de La crucifixión), parte el Padre Burke (Demian Bichir), un sacerdote investigador enviado por el Vaticano y acompañado por la hermana Irene (Taissa Farmiga), una novicia que aún no tomó su votos. Allí se les suma Frenchie, o el Franchute según la traducción local (Jonas Bloquet), el lugareño que encontró el cuerpo de la monja suicida. Una vez en el convento, el trío va enfrentarse a esta entidad que no es otra cosa que un demonio que responde al nombre de Valak.

El film se nutre de casi todos los elementos conocidos del horror religioso y hasta de ese subgénero conocido como Nunsploitaition, con películas que suelen involucrar a monjas viviendo en conventos de clausura con problemáticas o de índole sexual o terrorífica, a veces de ambas. Las fuentes son también las del horror gótico europeo, lo cual se refuerza con la locación. Hardy abusa de algo que justamente había eludido hábilmente en su ópera prima: los sobresaltos y los golpes de efecto, esas formas un poco baratas y tramposas derivadas de la incapacidad de generar una verdadera sensación de miedo. Acá tenemos mucho paneo ida y vuelta para colar alguna presencia y mucho golpe de sonido para reforzar alguna aparición repentina.

Los protagonistas componen un trío que funciona bien como equipo y con roles bien definidos, aunque estereotipados incluso en su supuesta dualidad. Irene como una chica aparentemente frágil que logra sacar de sí fuerzas inesperadas o el Franchute que viene con intenciones de galán pero funciona más como recurso cómico. El relato entretiene aunque funciona más por acumulación de momentos que por una progresión mientras algunas decisiones de guión son un poco arbitrarias y apresuradas.

Los casos de Annabelle y de la Monja no encontraron una plasmación que les hiciera justicia, a pesar de lo que insinuaban en El conjuro 1 y 2. Habrá que esperar a la tercera de esta serie entonces a ver si son los dueños del negocio, el director James Wan y el matrimonio de los Warren, los encargados de mantener la vara de su propia franquicia.

LA MONJA
The Nun. Estados Unidos. 2018.
Dirección: Corin Hardy. Intérpretes: Taissa Farmiga, Demian Bichir, Jonas Bloquet, Bonnie Aarons, Charlotte Hope, Ingrid Bisu. Guión: Gary Dauberman, sobre una historia de James Wan y Gary Dauberman. Fotografía: Maxime Alexandre. Música: Abel Korzeniowski. Edición: Michel Aller, Ken Blackwell. Dirección de Arte: Adrian Curelea, Vraciu Eduard Daniel. Producción: Peter Safran, James Wan. Diseño de Producción: Jennifer Spence. Distribuye:Warner Bros. Duración: 96 minutos.

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