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Que difícil se hace reencontrarnos con la belleza. El día a día cargado de decepciones se condensa espeso como la niebla. Buenos Aires en niebla. Por suerte aún tenemos las películas. En cierto, algo olvidado cine, hablar de la historia no es hacer justicia. Allí radica la dificultad, cuando el contenido no tiene la forma del relato tradicional, de poder hablar de ella. Algunos dirán que Ahí viene es una historia sencilla, que la lenta cadencia hace tediosa la propuesta, nada más alejado de la realidad.

“Jugársela es bancarse lo que se viene” reza su protagonista. Un acto de fe, la única manera de dejar la suerte librada al hacer, procesión de santos y demonios. Para ver esta película hay que jugársela, sacrificar la pasividad y dejarse penetrar por la ambigüedad de la belleza, esa que resplandece en los rituales del día a día. El verosímil construido es increíble, la casa donde transcurre casi toda la propuesta está situada con gran detalle. Evidente trabajo colectivo, ningún componente opaca o destaca del resto; este film funciona como un reloj finamente construido.

Solo de aquella meticulosa y sabia manera se puede hablar del tiempo, en esta ocasión su protagonista es un viejo relojero porteño, nostalgia debida nos comparte un presente repleto de fantasmas del pasado. “Cuando se abandona el pago y se empieza a repechar, tira el caballo adelante y el alma tira pa’ atrás.” Lograda confluencia temporal a través de una magistral interpretación, la añera del protagonista se revela en su andar, la pena pesada detiene lentamente su andar. La supervivencia de su personalidad lo vincula íntimamente con las cosas, aquellas con las que convive, única manera de mantener el “contacto”. El afuera irrumpe con la figura del hijo, el legado será la casa y toda la añoranza que contiene ella.

Los relojes están descompuestos, como los hombres al final de su vida, ven venir la confluencia de los planos temporales en los que ya se encuentran sumidos, la chochera gana, el pasado es la confirmación presente de que nada permanece. Este collage hiperrealista trabaja explotando la densidad que el montaje permite entre la imagen y el sonido. Modestia aparte, este gran trabajo será reconocido solo por sus espectadores, en épocas de carencia ¿Qué se puede hacer salvo ver películas?

AHÍ VIENE
Ahí viene. Argentina, 2018.
Dirección: Federico Jacobi. Guión: Gastón Varela. Intérpretes: Daniel Quaranta, Nahuel Yotich, Paula Napolitano. Dirección de fotografía: Javier Paglia. Dirección de arte: María Victoria Hurtado Grisales. Dirección de sonido: Pablo Santomé. Cámara: Edgar Espinoza. Música: Walter Jacobi. Distribuidora: Conjuro Cine. Duración: 62 minutos.

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