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Una parte de la producción del cine de Europa de este se construye sobre viejas heridas de posguerra. Una temática que trata de reflexionar sobre el pasado, e invita al espectador a pensar el rol del Estado y la complicidad civil durante el conflicto bélico. El reciente estreno de 1945, año en que finaliza la Segunda Guerra Mundial, da nombre al sexto largometraje del cineasta y director teatral húngaro Ferenc Török (Isztanbul, Overnight), que se inscribe dentro del marco revisionista y en éste caso, con carácter autocrítico.

A finales de agosto de 1945 Hungría estaba bajo la ocupación soviética. En un pueblo, cercano a Budapest se realizan los preparativos de la boda del hijo del alcalde. Mientras eso sucede, arriban a la estación de tren, dos judíos ortodoxos con unas cajas que deben trasladar. La aparición de esos hombres no sólo genera interrogantes de todo tipo sino que lo cambiará todo. El alcalde (Péter Rudolf) alerta a los habitantes del lugar, que se convulsionan por temor a que un secreto revele su comportamiento antisemita. Ese miedo proviene de algo que no les pertenece. El Estado y buena parte de la población húngara aprovecharon las circunstancias de la guerra para despojar de sus pertenencias a la minoría judía. Esa complicidad, aún no saldada, sigue generando culpa y resentimientos.

Törok desarrolla una puesta en escena austera, con pocos diálogos y mucha insinuación. Ese contenido latente genera una tensión constante, que recuerda el clima logrado en la Cinta blanca de Michael Haneke. La historia avanza lentamente, mientras la información se va dosificando en medio de silencios o a través de los detalles. Y en ese aspecto formal, la elección de rodar en blanco y negro, le otorga una estética que acentúa los contrastes entre los interiores y exteriores, y tiñe de un tono nostálgico a las imágenes.

Si bien la complicidad y el secreto de sus habitantes se sostiene a través de un relato sólido, por momentos, se desvía hacia subtramas, que nada aportan al tema principal. Lo mismo sucede con las acciones de los personajes, que parecen justificar sus perfiles y los comportamientos sobre los hechos superficialmente, sin ahondar en lo más importante: las raíces antisemitas y el poder político del Estado.

Luego de ser presentada por diversos festivales internacionales, fue elegida como mejor película en el Festival de Jerusalén; nominada con el Premio de la Audiencia al largometraje de Ficción en Berlín, y los premios al mejor actor y mejor banda sonora en la Semana de Cine Húngaro. En Buenos Aires, integró la muestra que realizó el Museo de Bellas Artesen el mes de mayo, siendo parte del ciclo “Hungría, cine reciente”.

1945 logra abrirse y mostrar aquellas heridas que nunca terminaron de cicatrizar, combinando la mirada autocrítica con el formalismo visual.

1945
1945. Hungría, 2017.
Dirección: Ferenc Török. Guion: Gábor T. Szántó y Ferenc Török,basada en Homecoming de Gábor T. Szántó. Intérpretes:Péter Rudolf, Tamás Szabó Kimmel, Dóra Sztarenki, Bence Tasnádi, Ági Szirtes, József Szarvas, Eszter Nagy-Kálózy, Iván Angelus.Música:Tibor Szemzö. Fotografía: Elemér Ragályi.Montaje: Béla Barsi. Duración: 91 minutos.

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