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Andrés fue un combatiente de las fuerzas especiales cubanas y ahora es un hombre mayor, que cumple con su trabajo pero que sigue atado a los recuerdos,  a la búsqueda casi siempre infructuosa de sus ex compañeros, mientras entrena su cuerpo flaco, fibroso, como si mañana, hoy, tuviera que enfrentarse con el peor de los enemigos.

La ópera prima de Francisco Marise nació por casualidad, cuando el director estaba estudiando cine en San Antonio de lo Baños y conoció a Andrés, un hombre fascinante, un revolucionario cubano que aun con el correr de los años y los vaivenes de la política, sigue considerando a Estados Unidos como el enemigo al que hay que aniquilar.

Marise sigue al personaje en sus ejercicios físicos, lo entrevista, inserta imágenes de desfiles, de demostraciones militares, registra sus llamados telefónicos en donde a veces tiene suerte y se entera del destino de algún ex camarada, pero sobre todo, completa un retrato íntimo, por momentos perturbador, sobre el paso del tiempo y las huellas imborrables del alma de un hombre anclado en el pasado.

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1 Comentario

  1. Obra que permite entender las secuelas que dejan las prácticas que se realizan en pos de ideales.Su director Francisco MArise capta el sentir del protagonista y lo logra debido a que trabaja con verdadera intuición y sensibilidad.

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