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Martina (Eva de Dominici) cruza la frontera entre la Argentina y Bolivia junto a su novio Manu transportando droga dentro de sus cuerpos, son “mulas” de ocasión, que para hacerse de algo de dinero aceptaron tomar el riesgo. Manu muere por culpa de la rotura de una de las cápsulas que tiene en sus intestinos y Martina entrega lo que portaba, pero sus contratantes le dicen que tiene que entregarlo todo y tiene poco tiempo para hacerlo. Desesperada, Martina llama a su padre, el detalle es que Martina nunca tuvo relación con él, así que este se sorprende al escucharla decir desde el otro lado del teléfono: Soy tu hija. Le cuesta un poco, pero el padre ausente asume que le debe una ayuda, pero el trato es sencillo: él le promete darle una mano a cambio de no volver a verla.

Sangre blanca es un una tensa narración de tono policial pero sin policías. No se sabe demasiado de los protagonistas, de hecho de Martina apenas sabemos que viajaba con el novio y llevaba droga para ganar plata. Del padre de ella interpretado Alejandro Awada apenas sabemos que porta un doble apellido y que tiene una familia que no conoce la existencia de esa hija que lo llamó desde la frontera para que la ayude.

Bárbara Sarasota Day dirige con mano sólida y mete al espectador de lleno en un relato que confía en si mismo y sobre todo confía en Eva de Dominici y su caracterización de un personaje que se puede mostrar frágil por momentos, pero que es una manipuladora artera. La hora y media de película centrada en la relación entre ese duo de padre e hija que se desconfía mutuamente y que deben negociar con narcotraficantes para poder volver cada uno a su vida.

Noventa minutos tensos, de violencia contenida en la frontera de Salta con Bolivia, sostenidos por la actuación la pareja protagónica y un guión que evita la tentación de cancherearla y se remite a narrar. Un ejercicio cinematográfico que se agradece.

SANGRE BLANCA
Sangre Blanca. Argentina, 2018.
Dirección y Guión: Bárbara Sarasola-Day. Elenco: Eva de Dominici, Alejandro Awada, Sergio Prina, Rakhal Herrero. Producción: Bárbara Sarasola-Day, Diego Dubcovsky y Federico Eibuszyc. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 96 minutos.

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