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La noche de la que habla el título corresponde al tiempo que pasaron detenidos de manera ilegal tres de los principales jefes del grupo revolucionario uruguayo Tupamaros. Los tres fueron capturados en operativos de las fuerzas armadas de ese país y por distintas razones en lugar de ser “abatidos” por las fuerzas de seguridad, se les reservó una especie de limbo con la que las fuerzas armadas del Cono Sur se manejaron y que en el caso de la Argentina, dejó una palabra que se transformó en cierta forma un emblema de la represión: Desaparecido.

Después de ser liberados los protagonistas de esa historia fueron dirigentes de la democracia que volvió a instalarse en la llamada Suiza del Sur, y demostraron ser un ejemplo de resiliencia. Eleuterio Fernández Ruidobro, Mauricio Rosencof y José Pepe Mugíca vivieron esos doce años incomunicados de sus familias -salvo por momentos en que alguien de la estructura militar pudo arreglar algún encuentro- y sus captores recibieron la orden de no dirigirles la palabra.

El director Alvaro Brechner (Mal día para pescarMr. Kaplan) elude los caminos fáciles de la demagogia y confía en el cine para contar la historia. Desde el primer momento en que apenas se sabe quién es quién y nos muestra el día a día de los detenidos, el relato es notable, confía en la imagen y trabaja el sonido de manera que el espectador se vea sumergido en la tenebrosa cotidianidad de esa prisión clandestina en la que los detenidos apenas tienen tiempo de asentarse para ser trasladados nuevamente. Los militares los torturan, los cambian de celdas, les crean falsas ilusiones, los humillan y son bestiales, aunque no todo es terror y aunque parezca mentira, hay espacio para ciertos toques de humor. Si la dirección de la película se demuestra virtuosa en el manejo de los tiempos cinematográficos, los actores se dejan llevar y le ponen el cuerpo a la caracterización de los tres prisioneros con actuaciones ajustadas y en los que se ve notablemente en sus cuerpos los doce años de cautiverio, así que el trabajo de Antonio de la Torre, Chino Darín (aquí la entrevista con el actor argentino) y Alfonso Tort resulta ejemplar y se lucen por igual.

Sobre el final la película se vuelve un poco más pedestre y si bien no es que deje de confiar en el relato, se apoya un poco más en la emotividad de la historia real apoyado en la exquisita voz de Silvia Pérez Cruz.

Es posible que La noche de 12 años tenga una exitosa carrera hacia los premios Oscar y será, si lo gana, una acto de justicia, pero no va a cambiar en nada si gana o no, porque lo más importante es que la película demuestra que se puede hacer cine político sin que justamente, el componente político supere al cine y esa es una buena noticia.

LA NOCHE DE 12 AÑOS
La noche de 12 años. Uruguay/España/Argentina/Francia, 2018.
Dirección: Alvaro Brechner. Intérpretes: Antonio de la Torre, Chino Darín, Alfonso Tort, Cesar Troncoso, Mirella Pascual, César Bordón, Silvia Pérez Cruz y Soledad Villamil. Guión: Alvaro Brechner, basado en el libro Memorias del calabozo, de Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro. Fotografía: Carlos Catalán. Música: Federico Jusid. Edición: Irene Blecua y Nacho Ruiz Capillas. Dirección de arte: Daniela Calcagno y Laura Musso. Sonido: Nacho Royo-Villanova, Martín Touron y Eduardo Esquide. Distribuidora: Energía. Duración: 123 minutos.

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