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Hay mucho extrañamiento en la obra de Aleksev German, nada de ésto ensucia la puesta, impoluta se regodea en amplios planos en exterior e interior con una cuidadísima ambientación. Podremos disfrutar de los paisajes inhóspitos y helados de la Unión Soviética. Si algo destaca es la necesidad de recrear los espacios y dinámicas de los artistas dentro del régimen, muy a nuestro pesar, es clara la necesidad de contrastar y poner en tensión la antigua y acartonada figura del artista dentro de un régimen estrictamente obrero. Si, Dovlatov cuya obra está teñida de ironía y crítica hacia los límites estrictos del poder soviético se muestra como un artista casi inmaduro, sometido al vaivén de su humor desinteresado y conflictivo para con sus compañeros y familia.

Es llamativo pensar la obra de este escritor, cuya idiosincrasia parece retratada como la de un nativo de Central Park, en oposición a lo que podemos a groso modo saber sobre la historia de la literatura rusa. El desarrollo de teorías críticas y técnicas en Rusia es vital para la renovación de la literatura universal, este Dovlatov parece apartado de dichas enseñanzas, criado por fuera del concepto integral que conjuga a la literatura con la practica social. Incluso estos apartados son ridiculizados en varios episodios, al tener que escribir para el periódico de una fabrica la consigna de referirse grandilocuentemente sobre la vida del obrero le parece un absurdo, una tarea a la cual el cuasi millennial escritor renuncia con desdén. Dicen que no hay profetas en su propia tierra, esta película retrata concretamente como el iluminado y sentimental espíritu del artista romántico no tiene lugar en la colectiva y siempre productiva madre Rusia.

El espíritu de Dovlatov lo conduce al lugar indicado, su exilio en EE.UU resuelve sus conflictos con la Unión de Periodistas Soviéticos, refugiándose en brazos de nada menos que The New Yorker. El post-realismo que su obra destiñe solo podía tener lugar de desarrollo alejado de los conceptos matrices de comunidad y la diada trabajo-vida, la ironía y la ridiculización del mundo obrero soviético lo colocó necesariamente por fuera del paradigma existencial y creativo de sus coétaños. La película de German se coloca en plena empatía con el escritor, una puesta que es calificada de crítica no explota la confrontación político-ideológica del escritor más que como un pesar propio del genio artístico más burdo.

DOVLATOV
Dovlatov. Rusia/Polonia/Serbia, 2018.
Dirección: Aleksev German. Intérpretes: Danila Kozloysky, Artur Beschastny, Milan Maric, Anton Shagin y Helena Suiecka. Duración: 120 minutos.

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