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Un padre le cuenta a su hija pequeña una historia antes de ir a dormir. Es una historia que contiene una advertencia acerca de los peligros del mundo como suelen pasar en muchos cuentos infantiles. Una Cautionary Tale como las llaman los anglosajones donde monstruos, fieras o brujas son metáforas de los peligros reales y cotidianos. El monstruo de la historia es un Wildling, una criatura humanoide, peluda y carnívora que acecha en los bosques como el que rodea la casa aislada en la que viven. Así arranca el film y a medida que avanzan esos primeros momentos vamos viendo que en esa relación entre padre (Brad Douriff) y la hija Anna (Bel Powley) hay indicios de que algo no anda bien. El padre no deja a Anna salir al exterior y la mantiene encerrada en su habitación aislada e ignorante de lo que pasa en el mundo. Con el correr de los años intenta por medio de medicación retrasar su maduración sexual. La situación se descalabra, Anna termina en un hospital y Ellen, la Sheriff del pueblo (Liv Tayler), se la lleva a vivir con ella y su hermano menor Ray (Collin Kelly-Sordelet) hasta que su situación se aclare. Ya sin la vigilancia del que se supone era su padre, Anna empieza a experimentar visiones y cambios en su cuerpo, a descubrir que las historias no eran completamente metáforas y que los Wildling no solo parecen ser reales sino que podrían ser la explicación detrás de los trances y las transformaciones que está sufriendo.

Criaturas nocturnas es un un híbrido, un film de terror y a la vez una historia de crecimiento, un coming of age un poco más inusual y doloroso. Se trata del derrotero de la protagonista por descubrir quién es realmente, encontrarse con aquello en ella que está silenciado, negado pero latente. Anna tiene una doble faceta, una desprotegida que tiene que ver con su humanidad desamparada y otra peligrosa que es la de su verdadera naturaleza animal que empuja para salir a la superficie. El propio cuerpo y sus transformaciones son una fuente de terror, la adolescencia, la madurez y la sexualidad como algo temido que puede despertar un poder amenazante. Algo que remite a un clásico del género como Carrie (1976). Aquí también la primera menstruación se presenta como un hecho que precipita los acontecimientos trágicos por venir. Pero a pesar de este lado salvaje, está claro que Anna es una víctima y el narrador tanto como el espectador se ponen de su parte. También está claro para la sheriff y su hermano que, a pesar de los problemas en que Anna involuntariamente los mete, van a hacer lo posible por ayudarla. Son sus cazadores los verdaderos villanos, una banda de fanatizados en la mejor tradición de la turba con antorchas del horror clásico, quienes ven en ella algo incomprensible y por ende maligno. Como es habitual, no son los monstruos sino los humanos las criaturas de temer.

El alemán residente en Estados Unidos Fritz Böhm hace un prometedor debut cuya mayor debilidad es cierta previsibilidad. Aun así, el relato atrapa y logra que uno se interese por la suerte de su protagonista, de quien la joven Bel Powley hace una interpretación creíble e intensa. Y por supuesto siempre es un placer ver al gran Brad Douriff en acción, quien compone a un padre en principio amoroso y compasivo pero con una arista siniestra que se va revelando paulatinamente.

La película tiene un gran comienzo con las escenas de padre e hija en una atmósfera de fantasía y cuento de hadas oscuro. Después de eso pasa a recorrer caminos más conocidos y transitados. Hay una preeminencia de los efectos físicos que remite al terror de los 70 y 80 y ciertos elementos propios de ese cine (los pueblos chicos, los bullys, las fiestas adolescentes) pero sin abusar de ellos para convertirlos en clichés. Criaturas nocturnas es una película de bajo perfil, que no necesita apelar a sobresaltos ni a la saturación de citas. Entretenida y eficaz, está más bien concentrada en los personajes y en los climas, donde se intuye la voluntad de generar su cometido con herramientas legítimas. Lo cual en el panorama del cine del género que se estrena habitualmente no es poca cosa.

CRIATURAS NOCTURNAS
Wildling. Estados Unidos, 2018.
Dirección: Fritz Böhm. Intérpretes: Bel Powley, Liv Tyler, Brad Dourif, James Legros, Collin Kelly-Sordelet. Guión: Fritz Böhm, Florian Eder. Fotografía: Toby Oliver. Música: Martina Eisenreich, Paul Haslinger. Edición: Matthew Rundell, Robb Sullivan. Dirección de Arte: Mary Lena Colston. Producción: Celine Rattray, Trudie Styler, Liv Tyler, Charlotte Ubben. Diseño de Producción: Lauren Fitzsimmons. Distribuye: BF Distribution. Duración: 92 minutos.

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