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El viaje es el inicio de una voluntad. Responde a un deseo que moviliza ir en busca de algo que falta. El encontrarlo, es completase y definirá quienes somos. Esa es la búsqueda que se hará a lo largo de El otro verano de Julián Giulianelli, director de Puentes (2009), dando cuenta de la problemática de los vínculos, las relaciones afectivas y las consecuencias de lo que se elige.

Rodada en un pueblo de las sierras cordobesas, Rodrigo (Guillermo Pfening) vive de un pequeño complejo de cabañas heredadas de su padre, a las que debe mantener y refaccionar para alquilarlas a turistas. Pero le cuesta ocuparse, puede más el alcohol, los amigos, el fútbol o tocar la guitarra. Desprolijo, solitario y con una mala relación con su novia, Rodrigo se cruza con Juan (Juan Ciancio), un joven de diecisiete años recién llegado al pueblo. Ante un altercado, le ofrece alojamiento y comida a cambio de ayudarlo con el arreglo de las cabañas. Así, comienza una convivencia donde ambos cederán espacios y compartirán cosas en común. Mientras crece el vínculo, el pasado revelará algo que los une afectivamente.

La búsqueda de los personajes se traduce a través de una cámara en mano que acompaña el transitar de un estado a otro. Hay un seguimiento cercano y hasta ininterrumpido sobre las acciones mínimas de Rodrigo y Juan, en ese deambular buscando sentido a sus vidas. Escasos diálogos, planos fijos, silencios que traducen lo latente y lo no dicho, se completan con la mirada activa del espectador. En medio de esa relación, aparecerá un tercer personaje, una joven turista interpretada por Malena Villa (también protagonista de Puentes, como Ciancio) que se aloja allí por unos días. Atravesando un conflicto familiar, se acerca a Juan con quien tendrán una aventura de verano.

Al igual que en Puentes, lo disfuncional como tema, en relación a la familia y al crecimiento, se vuelve a hacer presente. Si, en la primera película eran menores atravesando distintas etapas de rebeldía, los personajes de El otro verano lidian entre la maduración y la responsabilidad, el asumir roles o escaparse de las obligaciones. Todo el tiempo se intenta hallar en el otro una empatía en relación a la insatisfacción, y este no saber “qué lugar se ocupa para el otro”.

Producida por Juan Villegas y Paola Suárez, la película trata una temática muy abordada dentro del cine nacional, que no se aleja mucho de esos tópicos relacionados al “coming of age films”. Giulianelli logra correctamente reflejar la parsimonia del ritmo pueblerino, en ese transcurrir de tiempos lentos y escenas anodinas, donde la armonía del paisaje contrasta con la subjetividad de esos seres en conflicto, que buscan hallar su equilibrio interior.


EL OTRO VERANO
El otro verano. Argentina, 2018.
Dirección y Guion: Julián Giulianelli. Intérpretes: Guillermo Pfening, Malena Villa, Juan Ciancio, Mara Santucho. Productores: Juan Villegas / Paola Suarez. Fotografía: Gustavo Biazzi- Montaje: Santiago Esteves. Sonido: Federico Esquero. Música: Sebastian Felisiak /Luciano Gagliesi. Duración: 72 minutos.

 

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