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Roadmovie tortillera. Un grupo de chicas se suben a una combi escolar en busca de una historia, una película que se dice proyecto se consuma en una serie de escenas eróticas, pornográficas y video-poemas. Casi como El origen del mundo de Courbet esta oda al desnudo femenino se esfuerza por mostrar lo carnoso y húmedo del erotismo femenino. Algo de liberación resuena un tanto añejo, un gesto de revelación que se torna un giro tras otro giro, más otro giro, ya sin sentido.

Carri adora a Itziar Ziga, escritura-perra: cine-perra. La bien nombrada (por nada menos que por Virginie Despantes y Paul Beatriz Preciado) vena más licantropa del activismo feminista contemporáneo, conduce el impulso sanguíneo desde donde Carri abreva. La estrategia de lucha guerrillera construye en el presente maquinaria, el cine se abre paso en la empresa de conformar una feminidad reciclada: “donde no queda nada, ni bio ni crudo, donde todo ha sido ya cocido (por el ojo de la cámara) por no decir vomitado, desde el basurero de la heterosexualidad normativa; el kiosko del patriarcado”.

Desde el nuevo milenio el viejo continente nos trae el glamour basurero (con reflujo): literatura, cine y arte perfomativo (entre otros lenguajes artísticos) que abordan aventuras de perras sin trabajo y sin perspectivas de tenerlo, la sumisión solo será complemento del deseo. La colectividad es un tema importante que, al igual que Ziga comienza en la periferia. El sur es el escenario de origen, donde una perra se organiza, muerde y empieza a vivir sin rumbo fijo. Constituye una manada de animales fronterizos: maquina colectiva de coger.

El trabajo de Albertina Carri mostraba su vitalidad en la fragmentariedad, su voz cabalgaba sobre las siluetas y sombras para entregarnos un instante alejado de los espacios comunes de la linealidad. Las Hijas del Fuego no entrega esto, se obstina en mostrar y narrar, por momentos con poética elegancia, el mundo de lo íntimo como el espacio de lo político.

LAS HIJAS DEL FUEGO
Las hijas del fuego. Argentina, 2018.
Dirección y guion: Albertina Carri. Intérpretes: Disturbia Rocío, Mijal Katzowicz, Violeta Valiente, Rana Rzonscinsky, Canela M., Ivanna Colonna Olsen. Producción: Gentil. Fotografía: Inés Duacastella, Soledad Rodríguez. Duración: 115 minutos.

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