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Se toma un personaje con alguna disfunción emotiva y con problemas de empatía y se lo obliga a interactuar con aquello que odia o que no le causa la menor gracia. Se agita el contenido y se sirve. La mayoría de las veces funciona y hasta puede emocionar.

Somos campeones empieza con una pelea en un partido de basquet de la primera división del campeonato español de ese deporte. Marco (Javier Gutierrez) se opone a las indicaciones que su jefe que es el entrenador principal y el enfrentamiento se termina de resolver entre empujones e intentos de agresión. De salida del partido, el irascible Marco se emborracha y tiene un choque con un coche de la policía -un rato antes habíamos visto a Marco maltratar a un muchacho con capacidades intelectuales diferentes-. Marco a esta altura es un personaje que se muestra como un autentico gilipollas (y ya que estamos en una comedia española podemos usar esa expresión). Lo siguiente es el juicio sumario que se le sigue y en el que una jueza le suspende el registro de conductor por dos años y le dice que puede evitar ciento ochenta días de prisión aceptando un trabajo comunitario. Así que el irascible Marco va a parar a una asociación que se encarga de gente con capacidades intelectuales diferentes como entrenador de basquet, justo cuando el equipo estaba a punto de quedarse afuera del campeonato nacional.

Marco va tomar a desgano el trabajo, pero como corresponde a esta clase de historia, le va a ir tomando el gusto y a medida que la distancia con los miembros de su equipo va desapareciendo, el protagonsita va a resolver los problemas personales que lo habían vuelto irascible y hasta va a reconquistar a su esposa, además de descubrir zonas que hasta ese momento había preferido no investigar.

Somos campeones se apoya en la buena actuación de Javier Gutierrez, pero sobre todo en la simpatía que despliegan los nueve actores, que realmente son personas con capacidades intelectuales diferentes.

Por supuesto que es difícil de creer que un pelmazo (seguimos con los españolismo, si) como el protagonista va a resolver sus problemas en noventa días de probation, pero eso ya es un problema de guión y de verosimilitud,

La película entre otras cosas deja dudas sobre si esta la única clase de humor que estas nuevas épocas de corrección política es este, plagado de buenas intenciones pero ausente de carcajadas. Y ojo que no es que la película no lo intente, hay unos toques de humor escatológico al estilo de los Farrelly, pero Somos campeones le cabe la simpatía pero con gusto a poco.

SOMOS CAMPEONES
Campeones. España/México, 2018.
Dirección: Javier Fesser. Intérpretes: Javier Gutiérrez, Athenea Mata y Juan Margallo. Guión: David Marqués y Javier Fesser. Fotografía: Chechu Graf. Edición: Roberto Bolado y Javier Fesser. Música: Rafael Arnau. Distribuidora: UIP (Universal). Duración: 124 minutos.

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