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Viajando por Europa con un fiambre atrás o Radiografía contemporánea del viejo continente.

Así también podría titularse Calabria, una road movie funeraria que arranca en Suiza y termina al sur de Italia entremezclando dosis (pequeñas) de comedia y drama, junto a grajeas de simpatía y reflexión (en más de una oportunidad con resultados bastante escuálidos).

Aclaro que cualquiera de esos dos (otros) títulos para este film livianito del helvético Pierre-Francoise Sauter tampoco son muy originales, como la pequeña trama que se describe en dos horas.

Un portugués y un serbio emprenden la travesía con un migrante calabrés dentro del cajón hacia la tierra natal del tercer ocupante del auto fúnebre. Los primeros veinte minutos presentan, con lujo de detalles, la rutina en la morgue, la aclaración del viaje, la cantidad de kilómetros a recorrer.

Ese segmento, al final, volverá a describir algo semejante cuando la road movie culmine en suelo calabrés.

En medio de ese prólogo y epílogo, como estructura dramática de corte clásico, se manifiestan las charlas entre ambos choféres y pasajeros, los relatos sobre los orígenes de cada uno, la afición por el canto y la música de Jovan, los conocimientos de cultura de Joao, la finitud del tiempo y la vida, el recordatorio de anécdotas alusivas narradas de manera leve y superficial, la intromisión de personajes menos que secundarios como apostilla y presencia efímera.

En efecto, Calabria es un documental que parece una ficción y una ficción que se comporta como un falso documental.

Su tono amable y de vuelo corto sintetiza el elogio y el desencanto final.

Elogio porque no pretende ser más de aquello que propone, en tanto, el desencanto y el vuelo corto del film surgen cuando se recuerdan travesías y viajes en rutas de cemento o de tierra y polvo entremezclados con reflexiones sobre el devenir del tiempo y el (sin)sentido de la vida.

El fantasma de Abbas Kiarostami aparece más de una vez en las charlas que se establecen entre Jovan y Joan y el muerto atrás.

Y es allí en donde la comparación deja de ser tal para concretar otra abrumadora victoria estética y temática del recordado creador de origen iraní.

CALABRIA
Calabria. Suiza, 2016.
Dirección y guión: Pierre-François Sauter. Fotografía: Joakim Chardonnens y Pierre-François Sauter. Montaje: Anja Bombelli. Sonido: Patrick Becker y Masaki Hatsui. Producción: Nadejda Magnenat, Le Laboratoire Central, Hercli Bundi y Vica Film. Con: José Russo Baiâo y Jovan Nicolic. Duración: 117 minutos.

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