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Hay personas que se vuelven personajes y el personajes termina siendo más importantes que la persona y el caso de Orson Welles es justamente emblemático en ese sentido. El personaje extravagante ocupó todo el espacio de manera tal que para quienes fuimos sus contemporáneos, Welles era un enorme sujeto de barba y sonrisa irónica permanente que se aparecía de manera intermitente en películas, programas de televisión y series, aportando su figura y sin que uno supiera del todo de dónde provenía el respeto que todos le profesaban aunque estaba claro que contar con su presencia daba brillo, Welles por entonces podía aparecer en El show de los Muppets o narrando una visita al museo Del Prado y a todo le otorgaba credibilidad. Incluso en la serie Mork y Mindy, la voz del jefe galáctico al que Mork le pasaba el parte de sus vivencias en la Tierra se la nombraba como “Orson” y era una evidente referencia a Welles. Fue antes de ser adolescente que en la televisión Argentina, que aún emitía en blanco y negro, vi El ciudadano con la advertencia paterna de que estábamos por ver una obra maestra y seguramente en esa primera vez no entendí mucho qué sentido tenía que mi viejo dijera eso pero volví a verla tantas veces a lo largo de la adolescencia que se me fue haciendo la luz, La fotografía era extraordinaria, los planos eran raros y ese noticiero del comienzo le daba a todo un tono irreal. Después vi otras películas de Orson y nunca supe porqué el tipo siempre parecía estar en otra cosa.

Fue a mediados de los noventa cuando gracias a un libro enorme de la editorial Grijalbo entendí todo lo que era necesario entender sobre Orson Welles. “Ciudadano Welles” era el diálogo interminable entre Orson Welles y el gran Peter Bogdanovich. A esa altura yo ya sabía que Welles era actor, director, mago, que había sido una especie de diplomático sin cargo y que había creado un elenco de teatro estatal en los años del New Deal. Ah claro! También sabía que se había ganado fama de genio aterrorizando a todos los Estados Unidos con una emisión de radio. Hoy se sabe que hay mucho de leyenda en todo eso, pero preferimos seguir creyendo que todo fue cierto.

Orson y Peter se hicieron amigos cuando todavía no había hechos ninguna de las películas que lo harían famosos, pero Welles en particular, ya luchaba con la mala fama y los prejuicios que le habían hecho ganar una carrera errática. Años después de la muerte del director de El ciudadano, Bogdanovich se encontró con que tenía muchas horas de grabaciones con su amigo y decidió ordenarlas para armar un libro que le hiciera justicia. “Ciudadano Welles” es el resultado de años de amistad y de charlas entre los dos grandes directores, pero no es solamente eso, porque Bogdanovich se tomó el trabajo de rastrear en los archivos de Hollywood con el fin de aclarar la leyenda negra de su amigo.

Para ser claros, desde su debut Welles tuvo problemas y no solo por sus ideas innovadoras sino porque sencillamente terminaba enredado en situaciones absurdas de burocracias empresariales o simple mala fe de gente que lo odiaba.

Durante años el libro sobre Welles sufrió un poco el destino de la obra de su protagonista, no se lo encontraba fácilmente y nunca se reeditó. Pero este año parece especial para los admiradores de Welles y los amantes del cine en general, porque paralelamente al estreno en la plataforma Netflix de The Other Side of the Wind -la película póstuma e inconclusa del director- y de un documental sobre el mismo film, se reeditó en la Argentina “Ciudadano Welles” a través de La Marca Editora, en tapa dura y con prólogo del crítico estadounidense Jonathan Rosenbaum.

La relación que unía a Bogdanovich con Welles, hace que el libro sea sea de una lectura muy llevadera plagada de ironías e información, aún cuando Orson por momentos se burla de Peter por sus intentos de encauzar el diálogo y tiene detalles deciciosos para los cinéfilos, como las notas que intercambiaba el director con los estudios de producción cuando estos querían tocar la edición de sus películas. “Ciudadano Welles” es además un verdadero ensayo sobre la amistad porque solo un gran amigo puede escribir semejante libro y llevar adelante una investigación tan detallada y exhaustiva.

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