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Lo primero que hay que decir es que el trabajo de archivo que se necesita para armar un documental como Esto no es un golpe exige a quienes lo acometen una paciencia infinita y un verdadero espíritu aventurero. Los registros oficiales en la Argentina han sido víctimas de tropelías varias, ya sea por desinterés o por excesivo afán de lucro. Así que lograr las imágenes necesarias para una producción de este tipo es un trabajo que por lo general merece una película aparte sobre cómo se consiguieron los materiales que se necesitaban.

Sergio Wolf (aquí la entrevista cuando presentó la película en el Bafici) decidió revisar los hechos ocurridos hace treinta años para saber qué ocurrió y de paso, seguramente, ver de que manera resuena hoy aquello que en su momento provocó que la gente saliera a la calle en defensa, no ya de un gobierno, sino de la supervivencia misma de la democracia.

Revisar el levantamiento de Semana Santa de 1987 exige poner la lupa a Raúl Alfonsín, el hombre que en 1983 y contra todos los pronósticos de los encuestadores, ganó las elecciones que nos devolvieron al mundo de los países democráticos y que al menos en los papeles toman decisiones propias. La Guerra de Malvinas fue el paso en falso definitivo de aquella dictadura, que en 1976 se soñaba como una bisagra definitiva de nuestra historia y que no imaginaba abandonar el poder antes de veinte años. La democracia volvió entonces como una necesidad del sistema y la única salida a un horror que no parecía tener fin.

Esto no es un golpe repasa los hechos que dieron pie a la situación conflictiva que desembocó en la crisis con los carapintadas y a la vez indaga cómo se llegó al momento en que los oficiales de menor grado reclaman por lo que ellos consideraban una traición de sus superiores. Hablan colaboradores directos del presidente, se escucha la voz de Dante Caputo que era el canciller de aquel gobierno -sobre todo era un colaborador muy cercano al presidente desde antes de que lo fuera- y por supuesto, hablan los antagonistas al gobierno democrático, Aldo Rico y Breide Obeid al frente, las caras visibles de los militares rebeldes.

Wolf (Viviré con tu recuerdo, El color que cayó del cieloYo no sé qué me han hecho tus ojos) elige la mesura, pregunta a todo el mundo y trata de poner la construcción de la verdad que hace cada uno. No es que no queden voces autorizadas, pero está claro que hay cuestiones que solo podría haber contado Alfonsín.

Para quienes vivimos esa época Esto no es un golpe nos vuelve a poner ante los dilemas de entonces, pero a la vez nos enfrenta con la gran alternativa de quien tiene en sus manos el manejo de la vida y de la muerte, de la paz o de la guerra y qué convenía en ese momento. De un lado la razón de la justicia, la ley y la decisión de que las instituciones prevalecieran, de otro un grupo de hombres que sentían que sus jefes los entregaban y no se hacían cargo de las responsabilidades que les cabían en la llamada (por ellos) “Guerra sucia” en la década del ’70. Al menos eso quedó del marketing carapintada, que por otro lado no aparece en el documental y que quienes vivimos aquellos años recordamos claramente porque tenía voceros estridentes, muchos de los cuales hoy siguen derramando su veneno ahora convertidos en periodistas o empresarios de medios supuestamente respetables.

No hay forma de no volver a ese momento viendo Esto no es un golpe, para quienes no lo vivieron y no saben de la vida en un sistema político jaqueado por planteos militares, muchas de las cosas que van a ver les parecerán algo realmente increíble.

El documental de Sergio Wolf logra testimonios valiosos, trata de entender la encrucijada de ese abogado de Chascomús que en una época difícil presentó varios Habeas Corpus ante una justicia amañada y que logró representar en 1983 la necesidad de cambio de un amplio sector del pueblo que se sentía vapuleado tras años de violencia institucional.

El resultado final es un poco decepcionante, no porque falte material de archivo, sino porque queda Aldo Rico como la voz dominante y levemente canchera, dejando la sensación de que en el largo plazo, ganaron los carapintadas.

Frente a la melancolía por lo que no pudo o no quiso hacer Alfonsín en aquel momento, están las imágenes de las multitudes esperando en las plazas, miles de personas dispuestas a ser protagonistas de la historia y finalmente traicionadas por ese papá bueno que prefirió cargarse sobre los hombros una decisión que por cierto,dañó a su gobierno casi tanto cómo su falta de manejo del tema económico.

Esto no es un golpe llega a las salas y es una mirada sobre esa época. una forma de verla y una oportunidad para el debate político que ojalá sea aprovechada.

ESTO NO ES UN GOLPE
Esto no es un golpe. Argentina, 2018.
Dirección y Guión: Sergio Wolf. Elenco: Horacio Jaunarena, Aldo Rico, Julio Hang, José Luis Vila, Leopoldo Moreau, Adela Bigatti, Pedro Mercado, Alberto Piotti, Jesús Rodríguez. Producción: Sergio Wolf, Pablo Chernov y Gabriel Kameniecki. Distribuidora: Cine Tren. Duración: 120 minutos.

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