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Si la historia la escriben lo que ganan, eso quiere decir…

El genocidio sobre los pueblos originarios en nuestro país no es considerado un crimen de lesa humanidad, reflexiona uno de los protagonistas. Tampoco es un tema que ha concluido con la Campaña del Desierto, porque aún se persigue, se castiga y hasta se mata a los pocos indígenas que defienden sus derechos culturales y territoriales. El silencio del Estado, el desinterés general sobre el tema y la Justicia que sigue incumpliendo las leyes de la Constitución Nacional, sostienen los hechos.

Al respecto, en la reforma de la Constitución de 1994 (artículo 75, inciso 17) se aborda el tema de los pueblos originarios, en él reconoce la preexistencia étnica y cultural, garantiza el respeto a su identidad, educación bilingüe e intercultural, personería jurídica de sus comunidades, posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan, entrega de otras aptas y suficientes, asegura la participación en la gestión de los asuntos que los afecten, especialmente en materia de recursos naturales. Si bien esto fue un enorme avance para las comunidades, lo cierto es que no se ha cumplido.

El estreno de Chaco, documental dirigido por Ignacio Ragone, Juan Fernández Gebauer y Ulises de la Orden (Río arriba; Tierra adentro, Desierto Verde), da luz al tema con toda su complejidad, y da voz a quienes nunca han tenido la posibilidad de expresarse ni ser escuchados.

La historia se estructura a partir del relato de cinco hombres de distintas comunidades del Gran Chaco, quienes visibilizan el proceso de resistencia de sus pueblos desde la llegada de los primeros blancos hasta el día de hoy. Israel Alegre, designado por los chamanes como buscador de justicia después de la brutal represión que recibió su comunidad en 2002. Valentín Suárez, un cazador, docente y cacique de ocho comunidades, quien recorre el territorio aconsejando a sus hermanos sobre la usurpación criolla. Juan Chico y Laureano Segovia son historiadores. El primero, busca sobrevivientes de las peores masacres que la historia oficial oculta. El segundo, graba con su casetera los relatos de los ancianos para preservar la historia, y volcarla en un libro que vemos escribir. Félix Díaz, el más conocido de los cuatro, por ser un gran referente en la defensa por los derechos indígenas, lideró un acampe y una huelga de hambre en la ciudad de Buenos Aires, tras la represión a su comunidad en 2010. Un hecho que los motivó a realizar la película.

Rodada en Formosa, Chaco, Salta, Santiago del Estero, Buenos Aires, Bolivia y Paraguay, la cámara acompaña el recorrido que realizan cada uno de ellos, donde su intervención permite un mayor acercamiento a los lugareños, de quienes se toman distintos testimonios conmovedores sobre su lucha diría y la constante persecución a la que son sometidos. Las imágenes exploran territorios donde sobreviven, para dar cuenta del respeto de las comunidades hacia sus costumbres ancestrales, como de la comunión que mantienen con la naturaleza.

Hablada en qom, wichí, pilagá y castellano, el documental intercala reconstrucciones históricas en formato digital sobre las masacres o vejaciones padecidas a lo largo del siglo XX, a cargo de los diseñadores Adrián Noé y Dante Ginevra. Un recurso narrativo, no siempre acertado en su conjunto, que suple imágenes y materiales de archivo inexistente en el discurso oficial.

Luego de su exitoso paso por números festivales nacionales e internacionales, fue elegida como Mejor Película en el Festival delle Terre de Roma; Mejor Película de la Competencia Power Docs del Oaxaca Film Fest, y Mejor Película de la Competencia Internacional del Festival Tenemos que ver, en Uruguay.

Entre el documental antropológico-explorador y político-denunciante, el tema de Chaco es tan duro y complejo, que tiene peso en sí mismo y excede las formas narrativas. Los realizadores ofrecen una mirada respetuosa y comprometida, bajo un tratamiento visual y discursivo que parte de lo expositivo, para focalizarse en la visibilidad sobre un sector olvidado y relegado por la historia y la sociedad.

CHACO
CChaco, Argentina, 2017.
Dirección: Ignacio Ragone, Juan Fernández Gebauer y Ulises de la Orden. Guion: Lucas Palacios. Elenco: Felix Díaz, Hilario Vega, Valentín Suárez, Israel Alegre, Juan Chico, Laureano Segovia, J. Eli Díaz. Dirección de fotografía Sofía Fontenla. Sonido directo: Paula Ramírez. Diseño sonoro; Facundo Gómez. Música Ignacio Ragone. Animaciones Adrián Noé, Dante Ginevra. Duración: 80 minutos.

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