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El estreno de Plaza París, la nueva película de la realizadora y guionista Lúcia Murat (La memoria que me cuentan, Un largo viaje, Casi hermanos),una de las voces más críticas hacia la dictadura brasilera y defensora de la mujer, vuelve a hacer del cine un espejo de la realidad social y política que define a su país, exponiendo las facetas más crudas y problemáticas vigentes en relación al racismo, la violencia, el miedo y la discriminación. 

La historia parte de hechos reales y se desarrolla, principalmente, en una Universidad de Río de Janeiro, que tiene un centro de asistencia psicológica para personas de bajos recursos. El lugar es atendido por alumnos del último año de la carrera o por aquellos que lo usan para hacer su maestría, como es el caso de Camila (Joana de Verona). La joven es de origen portugués, de raza blanca y se encuentra en pareja con un fotógrafo (el actor argentino Marco A. Caponi). Su maestría sobre la violencia en Brasil se basa en la vida de Gloria (Grace Passô), una afroamericana que es ascensorista del lugar y decide hacer terapia con ella. Gloria es soltera, vive en la favela y carga con un pasado de abandono materno, pobreza y abuso paterno. Tiene un hermano menor, Jonas (Alex Brasil) del que se ocupa y visita en la cárcel. A medida que asiste a las sesiones, a la que su hermano se opone, va revelando su pasado y la realidad que padece. El vínculo entre paciente-terapeuta se va profundizando en una relación de proximidad y, luego, de contratransferencia que excederá a ambas mujeres. 

En toda la película se mantiene una tensión constante que va in crescendo, a partir de la relación entre el contexto y los personajes, a quienes ese afuera los define en sus comportamientos como su psiquis, de manera diferente. Camila, por ejemplo, se refugia en un consultorio y la violencia parecería llegarle de los relatos de Gloria, de su marginalidad, de los negros violentos de su entorno, o del mismo Jonás que manda desde la cárcel. Esa acumulación de información (al igual que funciona con los medios sobre el espectador) la traspasa, la carga de miedos y de paranoia frente a los negros o favelados. Gloria es por lo que hicieron de ella, y no hay posibilidades ni escapatoria a un destino que parece siempre condenado al sometimiento y la explotación. El personaje, interpretado magistralmente por Grace Passô, revela en su mirada todo lo malo de lo externo, desde su tristeza hasta el resentimiento que aflora y la hizo rebelarse ante la injusticia. 

El título “Plaza París”, también responde a un vínculo con el afuera, al haber sido un proyecto arquitectónico que tuvo origen en 1926, destinado a la construcción de una plaza siguiendo el paisajismo clásico francés. En una escena, Camila va a buscar la plaza, donde su abuela fue fotografiada décadas atrás. Esa mirada eurocentrista (muy común en Sudamérica), denota un inconformismo con lo propio y una irrealidad que no condice con lo el panorama que hay a su alrededor. 

La fotografía, a cargo del argentino Guillermo Nieto, ofrece un balance estético entre el realismo crudo del cine social, y las imágenes que representan las fantasías o los aspectos oníricos que van apareciendo. Esa fusión acompaña el relato y genera mayor intensidad dramática. La cámara por momentos toma un rol de observadora, siguiendo el proceso que atraviesan sus personajes y, en otros, se acerca hasta revelar la intimidad de dos seres en un cuarto, dentro de una celda, o frente a un rostro. 

Plaza Parispone en juego un guion complejo donde mezcla géneros, imprime un tono de denuncia, y aborda una densidad importante de conflictos, que no logra trabajar de igual manera, ni con la misma intensidad.

Lucia Murat sigue en línea con los temas que siempre la han movilizado y que padeció con su propia detención y tortura, pero su mirada crítica y a tono con los miedos más profundos que sembraron en la sociedad, se muestra más descreída, como atravesada por la nostalgia de un tiempo más justo que, el presente de Brasil, no parece representar. 

PLAZA PARIS
Plaza París. Brasil/Portugal/ Argentina, 2017.
Dirección: Lúcia Murat. Guion: Lúcia Murat y Raphael Montes. Elenco: Grace Passô, Joana de Verona, Marco Antonio Caponi, Alex Brasil, Babu Santana. Fotografía: Guillermo Nieto. Música:André Abujamra, Marcio Nigro. Duración:110 minutos. 

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