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Que Disney tardara cincuenta años para retomar el personaje que le dio una de sus películas más exitosas da una idea de lo riesgoso de la experiencia. Hace unos años, Hollywood contó la historia de cómo Walt Disney se las ingenio para lograr que la autora de la serie de libros que tienen como protagonista a la institutriz que se transporta en un paraguas volador y convocó a Tom Hanks para hacer de Walt y a Emma Thompson para hacer de PL Travers. La película acá se llamó El sueño de Walt y era una comedia un poco triste y lo que quedaba claro era que Disney no entendía al personaje ni a la historia de los libros. Recordemos que la base de la historia era una institutriz que se presenta en la casa de un hombre que había enviudado y que no sabía cómo lidiar con sus hijos pequeños. La película que contaba aquella historia del desencuentro entre Walt y la autora, más allá de suavizar bastante el carácter bélico de esa relación, dejaba en claro que aquella mujer era un instrumento de salvación para el padre de los niños más que para los chicos. 

La película que Disney filmó para disgusto de la autora tenía grandes canciones, una combinación festiva de actores con dibujos animados y dos actuaciones asombrosas de Julie Andrews por un lado y de Dick Van Dyke por el otro. Quedó en la memoria de todos y le originó a la productora ganancias y prestigio.

Para el regreso de Mary Poppins en cierta forma el tiempo ayudó, ya que nadie se imagina que Julie Andrews puede hacer el papel así y si bien es cierto que la película nueva está condenada a luchar con el pasado había suficiente distancia cómo para que los responsables trabajaran cómodos. El director elegido fue Rob Thomas, que cuenta con una carrera sólida para la industria ye que fue responsable de musicales como Chicago y En el bosque, que uno puede pensar que son flojos pero que Hollywood premió. La actriz encargada de meterse en la piel de Mary Pappins es Emily Blunt y el encargado de asumir una papel al estilo del deshollinador de la primera es Lin-Manuel Miranda, una figura de Broadway muy conocida en Estados Unidos.

La institutriz vuelve a la casa de los Banks donde los chicos ya están mayores y se enfrentan a la pérdida del hogar, además que el chico ahora adulto quedó viudo y con dos niños. La magia vuelve a la familia Banks para rescatar de nuevo a los mayores. Temáticamente el relato es casi un calco de la original y esta es una regla que hay que saber: las remakes o las segundas partes en general están obligadas a repetir la primera entrega. Uno podría decir que pasados 54 años no había semejante carga, pero lo cierto es que Disney pensó que sí, que la misma clase de historia podía funcionar. Pero no. La frescura y el riesgo de la primera entrega aún se puede ver hoy y las canciones originales son efectivas y todo fluye. En esta nueva película falta ligereza y alegría, hay menos canciones y ninguna alcanza la perfección de las de la primera película, así que en principio la decepción es que no se sale tarareando nada de la sala y no es que alguno de los números no tenga gracia, sino que sencillamente las canciones no tienen eso indescifrable que algunos llaman gancho y otros ángel. Todo lo demás funciona y la película tiene varios mensajes ocultos o apenas disimulados, cameos y hasta la participación de un Dick Van Dycke anciano que baila y canta tan bien como siempre. El regreso de Mary Poppins es un regreso más o menos efectivo aunque hay que decir que Emily Blunt ocupa el lugar de la institutriz muy bien y logra ser severa y pícara al mismo tiempo.

EL REGRESO DE MARY POPPINS 
Mary Poppins Returns. Estados Unidos, 2018.
Dirección: Rob Marshall. Guión: David Magee. Elenco: Emily Blunt, Lin-Manuel Miranda, Ben Whishaw, Emily Mortimer, Pixie Davies, Nathanael Saleh, Julie Walters, Meryl Streep, Colin Firth, Dick Van Dyke. Producción: Rob Marshall, Marc Platt y John DeLuca. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 130 minutos.

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