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Entre el documental con cabezas parlantes, con sus respectivos testimonios e historias de vida, y el registro institucional sin contemplaciones, navega la hora y media de Reina de corazones, film inicial de Guillermo Bergandi.

La referencia es clara y contundente desde los primeros minutos entre el contrapunto de las chicas trans y las imágenes televisivas (vía ATC) del abominable monseñor Quarracino.

Pero Reina de corazones elige un camino más cálido menos de pelea y de combate contra los individuos de mente corta y verba inquisidora. Es ahí que el documental abre el abanico a diez historias, diez registros de vidas que son narradas desde los orígenes: el lugar natal, el cuerpo como interrogante y luego como decisión celebratoria, los escarnios acusatorios contra esos personajes, reales, en una sociedad acosadora y condenatoria.

Varias de esas historias remiten a chicas procedentes del interior y algunas de ellas describen el ejercicio de la prostitución como necesidad imperiosa y de supervivencia frente al rechazo laboral y la falta de oportunidades. O, en todo caso, la oposición de la sociedad para aceptar a las chicas trans en un marco de trabajo legal y remunerado.

Cuando el documental descansa en ese territorio individual que remite a la vida de cada una de las protagonistas – de diferentes generaciones, vale aclarar – el trabajo de Bergandi encuentra su centro de interés narrativo y conceptual. Sin demasiadas novedades estéticas, anclando su mirada en los sueños y perspectivas generales de las protagonistas, allí y en ese sector, Reina de corazones vale como material y testimonio de un estado de las cosas.

Otras líneas temáticas y argumentales, por su parte, invitan a una zona rutinaria, de informe televisivo, de anclaje en el documental institucional. Zonas que abarcan las escenas que describen a la Cooperativa Ar / Tv Trans junto a las imágenes de alguna de las marchas por el Orgullo Gay, por momentos, empantanan la narración y la potencia de los testimonios de vida.

Por eso, más allá de determinados hilos dramáticos que anexan estas cuestiones, Reina de corazones termina resultando un trabajo excesivamente partido en diferentes ejes, algunos más originales que otros.

REINA DE CORAZONES
Reina de corazones. Argentina, 2016.
Dirección y producción integral: Guillermo Bergandi. Producción ejecutiva: Nadia Martínez. Cámara y fotografía: Ramiro Cornidez. Sonido: Daniel Celina. Dirección de arte: Mauro Savarino y Gilda Tesone. Montaje: Guillermo Bergandi. Música: Aqualáctica y Mariano Lemon, Martínez Bucas y Javier Sáenz. Con Daniela Ruiz, Emma Serna, Nicole Cagy, Camila Salvatierra, Lourdes Arias, Estefania Menzel, Alessandra Babino, Mar Morales, Valeria Pereira, Victoria Guadalupe Sánchez, Gisell Gali, Paola Agustina Silva, Rocío Rocha. Duración: 83 minutos.

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