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Cafarnaún arrasó por los festivales donde pasó y su directora recibió elogios y diatribas por partes iguales. Completó su carrera llegando a competir por el Oscar a película extranjera. Su historia cargada de situaciones límite, protagonizada por actores que no son profesionales y su puesta en escena con mucho de cámara en mano que transmite nervio y tensión, no da respiro, metiendo al espectador en el centro de esas calles abigarradas de el Líbano donde se desarrolla.

Zain es Sirio tiene 12 años y dejó su casa por situaciones de violencia que la película se toma su tiempo para contar, pero cuando lo hace no se ahorra nada, El niño sirio se pega a una chica negra que tiene un bebé, pero rápidamente los dos niños se quedan solos y lo que sigue es el deambular sin destino de ambos por el mundo de los refugiados. Sobreviven como pueden y el relato se vuelve una pesadilla. La directora libanesa Nadine Labaki pone en pantalla el trágico devenir de los refugiados sirios que es un tema lacerante y que de ninguna manera pensamos que no debe contarse, pero la sobre exposición de los protagonistas la sensación de “explotation” de los miserables de la tierra termina incomodando mucho más allá de la toma de conciencia que previsiblemente es lo que busca la directora.

La historia tiene un giro legal, porque el niño decide en un momento, cuando el estado lo institucionaliza y trata de encauzarlo y devolverlo a la familia de la que escapó, Zain decide demandar a sus padres por haberlo traído al mundo. Ahí la película además de ser la exposición de las miserias de los refugiados le da voz al niño que nos dice que para él este mundo y la vida misma son una mierda. A esta altura de las cosas al espectador no le queda mucho margen y tiene que admitir que el pobre niño algo de razón tiene y no le quedan muchas ganas de vivir.

Cafarnaún es un descenso al infierno del mundo de los refugiados, un infierno que no es hipotético, que está en este mundo y que solemos ver en las noticias pero que la película pone en las narices del espectador que cuando todo termina puede volver a su casa, a su mundo de aire acondicionado y agua corriente. Lujos que los refugiados de la película ni siquiera pueden imaginar.

¿Cambia algo al mundo una película, ayuda? Nadie podrá decir que Cafarnaún suaviza nada y deja un sabor amargo. Más allá de la valoración moral acerca de las intenciones de quienes filman algo así.

CAFARNAÚM: LA CIUDAD OLVIDADA
Capharnaüm / Capernaum. Líbano/Francia/Estados Unidos, 2018.
Dirección: Nadine Labaki. Intérpretes: Zain Al Rafeea, Yordanos Shiferaw y Boluwatife Treasure Bankole. Guión: Nadine Labaki, Jihad Hojeily y Michelle Keserwany. Fotografía: Christopher Aoun. Música: Khaled Mouzanar. Edición: Konstantin Bock y Laure Gardette. Distribuidora: UIP (Sony). Duración: 126 minutos.

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