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Atendiendo a la filmografía de Miguel Cohan, podemos ver desde el principio cuál es el campo en que se mueve. Policiales con forma de thrillers, de factura industrial, actores populares y aspiración de masividad. En algunos casos sus relatos están basados en la novela de autores reconocidos como Claudia Piñeiro en el caso de Betibú (2014) y Sergio Olguín en el caso de la miniserie La fragilidad de los cuerpos (2017). En La misma sangre, su tercer largometraje, vuelve a contar con un guión original como en su primer film, Sin retorno (2010), escrito nuevamente junto a Ana Cohan, hermana y colaboradora frecuente quien lo acompañó en el guión de aquel film y luego en la adaptación del libro de Piñeiro.

En todos los casos antes mencionados el detonante del relato es una muerte a investigar y en este se trata de la muerte presuntamente accidental de Adriana (la actriz chilena Paulina García), esposa de Elías (Oscar Martínez) y madre de Carla (Dolores Fonzi). Nadie parece sospechar de las circunstancias de la muerte de Adriana excepto Santiago (Diego Velázquez) quien en las horas previas al supuesto accidente pudo observar en una reunión familiar una tensión entre Elías y su esposa y, luego de producido el fallecimiento, nota actitudes sospechosas por parte de su suegro. Sin ninguna prueba más que su intuición y elementos poco claros, y ante el riesgo de lastimar su relación con Carla, Santiago empieza a observar y a investigar por su cuenta.

Lo más interesante viene por el lado del planteo narrativo que le agrega un plus a una historia que de otro modo sería bastante más convencional. El film está dividido en tres partes: una primera contada desde la perspectiva de Santiago, una segunda que vuelve a contar los hechos pero desde la perspectiva de Elías y una tercera que retoma desde el punto en que dejan las otras dos pero para diversificar los puntos de vista e incluir además el de Carla. Este recurso de contar desde diferentes perspectivas los mismos episodios le agrega capas al relato, vela hechos para luego descubrirlos y resignificarlos. En el tercer tramo, de narración coral, algo de ese interés se pierde en pos de una resolución que llega apresurada y forzada.

Al igual que los films anteriores de Cohan, La misma sangre es un policial con la Policía y el Sistema Judicial de fondo, donde el protagonismo queda en manos de personas comunes, en este caso en manos de los familiares de la víctima. La investigación entonces no es una pesquisa o la resolución de un enigma de manera detectivesca sino el progresivo descubrimiento de una tragedia y de unos secretos que se asoman y pugnan por salir a la superficie. La pregunta de qué es lo que realmente sucedió con la muerte de Adriana y de cuál es el verdadero papel de algunos de los que la rodeaban implica explorar la dinámica real de esa familia por detrás de su fachada de normalidad, prosperidad y satisfacción y encontrarse con la aparición de los rencores, los engaños y la violencia latente. Más que el resultado de una investigación se trata entonces de una verdad que se insinúa e incomoda hasta un punto en que no puede ser ignorada.

El caso policial y la búsqueda de la verdad tiene su función en el marco del género, el quién lo hizo y por qué, pero sobre todo también le permite a Cohan plantear otras preguntas que tienen que ver con el quién es quién y si conocemos realmente al otro, aun si convivimos con él gran parte de nuestras vidas. Pone también en juego el papel de las determinaciones económicas en una clase media con aspiraciones y algo que está de fondo pero es determinante, que es el peso del legado. En el caso de Elías, los mandatos paternos cuya asunción lo pueden llevar a la ruina, en más de un sentido.

El film se apoya fuertemente en las actuaciones que funcionan mejor cuando se tensan y los personajes necesitan ocultar y moverse en el terreno de la mentira y la simulación. Se trata de un thriller impecable desde lo formal, más original por el cómo -el mecanismo narrativo por el cual se va rodeando el enigma- que por lo que cuenta, pero que lo cuenta con oficio y precisión.

LA MISMA SANGRE
La misma sangre. Argentina. Chile, 2019.
Dirección: Miguel Cohan. Intérpretes: Oscar Martínez, Dolores Fonzi, Paulina García, Diego Velázquez, Luis Gnecco, Norman Briski. Guión: Ana Cohan / Miguel Cohan, sobre Idea original de Ana Cohan, Miguel Cohan, Walter Rippel. Fotografía: Julián Apezteguía. Música: Luca D’Alberto. Edición: Soledad Salfate. Dirección de Arte: Mariela Rípodas. Distribuye: Buena Vista Internacional. Duración: 113 minutos.

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