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En el comienzo vemos a Bernardo (Oscar Martínez) haciendo los arreglos para el velatorio de Cris, su esposa. El hombre es arquitecto, estructurado y ve desmoronarse su mundo. La muerte de la mujer lo deja indefenso y pese a que sobre el final de lo que se adivina que fue una enfermedad dolorosa Cris había pedido ser cremada y que sus cenizas fueran esparcidas en un lugar llamado Las Marinas, ubicado en España y Bernardo se niega al pedido. Pocos minutos después cambia de idea, es que ocurren cosas en el departamento que quedó ocupando solo por él, que le hicieron ver que a lo mejor lo que corresponde es cumplir con ese deseo póstumo, así que le dice a su hija que se va a ir a España a cumplir el pedido y de paso ver a la hermana de Cris. Una vez allí no es difícil adivinar que Bernardo se va a enterar de cosas que preferiría no haber sabido. La hermana de su esposa le deja leer cartas escritas por Cris donde la occisa escribió entre otras cosas que Bernardo estaba muerto en vida.

Averiguando por el lugar en el que debe tirar las cenizas de la que ahora ya sabe que fue su infeliz esposa, Bernardo termina en un Spa nudista. En el camino Bernardo conoce a Abi (Carlo Areces) un desarrollador inmobiliario en quiebra que no duda en intentar alguna especie de estafa para ganar algún dinero y que lo llevará a Bernardo a vivir algunas aventuras a pesar de que el argentino no pierde su rigidez del comienzo, se suma al asunto. Lo cierto es que a pesar de conocer gente nueva, de descubrir cosas de su esposa que no son demasiado gratas, Bernardo llega al final de la película sin aprender mucho de la vida.

La película dirigida por Santi Amodeo amenaza con dispararse hacia cualquier dirección, el relato se hunde y lo que pudo ser una gran aventura de conocimiento de un personaje con una pesada rígida moral. Demasiado para ser comedia, demasiado liviana para ser un drama, Yo, mi mujer y mi mujer muerta, traiciona toda promesa de alocarse o de ser una buena comedia negra y finalmente termina siendo una película malograda en donde en definitiva no pasa nada.

YO, MI MUJER Y MI MUJER MUERTA
Yo, mi mujer y mi mujer muerta. Argentina/España, 2019.
Dirección: Santi Amodeo. Intérpretes: Oscar Martínez, Carlos Areces, Ingrid García Jonsson, Malena Solda, Cris Nollet, José Luís Adserías, Germán Baudino, Carolina Bassecourt y Jorge Booth. Duración: 97 minutos.

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