En 2017 Jordan Peele, hasta entonces conocido como actor de comedias, sorprendió con su Opera Prima como director, ¡Huye!, un film de terror independiente donde se introducía de manera original el tema de la tensión racial como parte esencial a la trama. Su inclusión no aparecía forzada sino como un comentario ácido y provocador sobre la paranoia (bastante justificada) de ser negro en Estados Unidos y la mala conciencia del blanco supuestamente progresista. Con tan solo una película en su haber, Peele se convirtió en un referente en el género y uno de sus nombres a seguir. Naturalmente las expectativas por su próxima película eran altas y así llegamos a Nosotros, donde el realizador viene a revalidar el crédito ganado con su debut.

El film se abre con un prólogo ambientado en 1986 donde la niña Adelaide está viendo en la tele las noticias sobre Hands Across America, un evento de caridad masivo que no tuvo la trascendencia internacional de sus contemporáneos USA for Africa o Band Aid, pero que a nivel nacional convocó gente de costa a costa en Estados Unidos para juntar fondos para los pobres y desamparados del país. La elección de este contexto ya anuncia para donde pueden disparar esta vez los dardos de Peele. La pequeña Adelaide esa noche se pierde en una feria costera y vive una situación terrorífica en el salón de espejos de la cual no guarda después recuerdo pero se constituye como evento traumático. La acción salta a la actualidad donde una Adelaide ya mayor (Lupita Nyong’o) viaja de vacaciones junto a su marido Gabe (Wiston Duke) y sus dos hijos, al mismo pueblo en la costa donde se perdió de niña. Por la noche la familia va a sufrir en su hogar el acoso de un grupo familiar idéntico, como su propia versión oscura, dañada y peligrosa, con intenciones al principio poco claras pero obviamente nada amistosas.

Como film de terrorNosotrosno defrauda y tiene lo que tiene que tener: suspenso, climas inquietantes y tensión sostenida. La acción transcurre en una noche en la que los protagonistas no tienen respiro en la lucha por salvar sus vidas y conservar su integridad como grupo. Peele acude a algunas variantes reconocidas del género como el Doppelganger, o doble maligno, y las Home Invasions (Invasiones al hogar) de las cuales el referente más notable en este caso es Funny Games(1997) de Michael Haneke, film cuya influencia el mismo realizador reconoce y mostró a sus actores para que entiendan de qué iba la cosa. Hay además algunos homenajes a clásicos como El resplandor (1980) y la propuesta argumental tiene algo de La dimensión desconocida, ciclo del cual ahora el mismo Peele se convirtió en nuevo presentador y showrunner. 

Pero además el realizador afroamericano vuelve a mostrar su interés por los temas sociales. Esta vez la injusticia, la desigualdad social, la brecha entre los que pertenecen y los que cayeron fuera del sistema. Esto presentado de una manera metafórica pero bastante clara. Peele pertenece al grupo de autores que, como John Carpenter o George Romero, están convencidos de que se puede hacer comentarios políticos en el marco de un relato de género y su inclusión es totalmente pertinente. Por eso hay en Nosotrosuna historia de terror efectiva y también una declaración sobre el estado de la cosas en su país de origen. Algo que insinúa ya desde la ambigüedad posible de su título original, Us (Nosotros, pero también la sigla de United States). Esta línea no desentona ni es extraña a la propuesta inicial y ambas vertientes se complementan naturalmente. Los dobles, también llamados “atados” denuncian esta injusticia de clase donde se ven obligados a reproducir en sus túneles los movimientos de los de arriba, a observar desde afuera aquello a lo que no pueden acceder y darse cuenta impotentes cómo funciona el sistema: para que uno sea feliz e integrado, otro tiene que sufrir y ser excluido. La referencia a Hands Across America también va en ese sentido, un evento de caridad que palia una situación pero no otorga realmente justicia social y además ofrece a los que lo tienen todo la posibilidad de lavar elegantemente sus culpas. Los “atados”, que después veremos tienen un origen más complejo de lo que parece, van a remedar esta puesta en escena de una manera que parece de oscura ironía para llamar la atención sobre su existencia. 

Toda esta declaración no se hace sin embargo a través de un discurso solemne y panfletario. Peele es consciente de que el mensaje entra mejor cuando es entretenido y servido en un buen envase y ahí muestra todo su oficio y talento. Y si la letra con sangre entra, la sangre fluye y se derrama. Por eso también acude con frecuencia al humor, que está en sus orígenes y que ya había mostrado en su anterior film. Acá su peso se reparte entre varios personajes pero en particular en el de Gabe, esposo tarambana y padre irresponsable, poco apto para el liderazgo, algo que en la situación de crisis tiene que asumir Adelaide sin dudarlo y sin que su marido tenga mucho que cuestionar. Acá las mujeres son las que mandan mientras los hombres hacen un papel bastante penoso (Gabe, el vecino blanco y hasta el padre de Adelaide), aún más ridículo cuando tratan fallidamente de imponerse.

Entre las tantas ideas que Peelle se atreve a incluir en la mezcla está una inversión interesante. Es conocido y casi folklórico que la inclusión de compromiso de las minorías en las películas hollywoodenses del género suele mostrar su poca convicción en su uso frecuente como carne -más que de cañón cortada a cuchillo- disponible y desechable. Tanto es así que se acuñó el concepto de “Token Minority” (un integrante de minoría añadido a un grupo homogéneo mayoritariamente blanco para dar ilusión de diversidad) y sobre todo “Black dude dies first” (El tipo negro muere primero) denunciando las escasas posibilidades de un negro de llegar vivo al final de la película. Peele evidentemente conoce estos lugares comunes y en su film, protagonizado por una familia negra, los invierte alegremente dando a los personajes blancos un papel muy específico, quizás también para mostrarle a las audiencias blancas qué pasa cuando les arrebatan sus privilegios de protagonista. Con todo esto Peele demuestra que está a la altura de las expectativos que generó y confirma su lugar de referente, mostrando que con dos películas ya podemos reconocer en él un estilo y un universo propio. 

NOSOTROS
Us. Estados Unidos. 2018.
Dirección: Jordan Peele. Intérpretes: Lupita Nyong’o, Elisabeth Moss, Winston Duke, Tim Heidecker, Yahya Abdul-Mateen II, Anna Diop.Guión: Jordan Peele. Fotografía: Mike Gioulakis. Música: Michael Abels. Edición: Nicholas Monsour. Dirección de Arte: Cara Brower. Producción: Jason Blum, Ian Cooper, Sean McKittrick, Jordan Peele. Producción Ejecutiva: Daniel Lupi, Beatriz Sequeira. Diseño de Producción: Ruth De Jong. Distribuye: UIP. Duración: 120 minutos.

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