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En su cuarto largometraje, Alex Tossenberger vuelve a plantear temáticas que ya estaban presentes en el primero, Gigantes de Valdésde 2008: el conflicto entre la naturaleza y la civilización entendida la primera como representante de la pureza y la segunda de la corrupción, en términos que ya entonces tenían una mirada maniquea que situaba ambos conceptos, naturaleza y civilización, en el lugar del bien y el mal. El enfrentamiento inocencia versus explotación ambientado en el escenario de un paraíso en peligro. 

En aquel film, el enviado de una multinacional llegaba a la Península Valdés para instalar un megaemprendimiento turístico. El contacto con el lugar y sus maravillas lo hacían cambiar de opinión y ubicarse junto a los lugareños, al rescate del santuario natural, enfrentándose a un empresario corrupto. En el caso de La Guarida del Lobo, el papel del extranjero lo ocupa Vicente (Gastón Pauls), un presunto turista de viaje por los bosques de Tierra del Fuego en pleno invierno que, tras un accidente, es rescatado inconsciente por Toco (José Luis Gioa), un lugareño que vive solo con sus perros y corderos en una cabaña aislada en un paisaje bello pero inhóspito. Toco refugia a Vicente en su casa y lo cuida mientras este se recupera. La relación al principio es áspera por la diferencia de caracteres entre el citadino que ignora todo del mundo rural y el nativo hosco y de pocas pulgas. Pero con el correr de los días estos opuestos empiezan a acercarse y se forja cierta amistad entre ambos personajes. Vicente se fascina con el lugar y ese modo de vida que le es tan ajeno y se va incorporando a las actividades de ese refugio agreste. Es entonces que hace su aparición el representante de la codicia del mundo moderno encarnado en un empresario interpretado por Víctor Laplace quien quiere comprar las tierras de Toco. Ante la negativa de éste, el empresario demuestra que está dispuesto a emplear métodos más duros para lograr sus propósitos. En principio testigo de este conflicto, Vicente se va a poner del lado de Toco en la defensa del paraíso invadido. 

El planteo es mínimo y se juega con tres protagonistas más algunos pocos secundarios. La novedad está en ver a José Luis Gioa moverse por completo en un papel dramático. Es cierto que en cierta medida ya lo había hecho en El secreto de sus ojos (2009) en un rol secundario que le valió más de un premio como actor revelación, pero aquí Gioa tiene un protagonismo indiscutible, su caracterización es algo totalmente distinto y, si bien muestra algunos rasgos de humor, la esencia del personaje pasa por otro lado: un tipo parco, intransigente, enamorado de su entorno, con la única compañía de sus perros, testarudo, un poco básico pero honesto. Y se las arregla muy bien en ese papel al que hace verosímil y querible, aún cuando en el guión se lo pongan difícil con algunas líneas de diálogo altisonantes y poco creíbles que subrayan demasiado su papel de representante de la naturaleza pura e indómita. La relación de este con Gastón Pauls es el eje del relato y gran parte del interés está en las pequeñas interacciones, peleas, desacuerdos y momentos de complicidad. Víctor Laplace interpreta un villano siniestro y mayormente contenido cuya amenaza está latente hasta el momento final de estallido. 

El paisaje de Tierra del Fuego es otro gran protagonista y el realizador (que ya había filmado en esa zona en su anterior film, QTH) lo filma en numerosos pasajes y tomas aéreas con una fotografía que resalta la belleza del lugar y sugiere también un carácter salvaje que merece respeto. Cerca del final aparece una escena descolgada, que se lleva de patadas con el resto del film, cuando Vicente pretende festejar el cumpleaños a Toco con una compañía invitada. Una escena cuya única justificación parece ser la de introducir un personaje para poder pegarle un tiro poco después. El preludio de un final precipitado que hace desbarrancar un relato que, aunque previsible, se venía construyendo con paciencia y mantenía la tensión con más sutileza.

LA GUARIDA DEL LOBO
La guarida del lobo. Argentina,2019.
Dirección: Alex Tossenberger. Intérpretes: Gastón Pauls, José Luis Gioia, Víctor Laplace. Guión: Alex Tossenberger. Fotografía: Mariano Cúneo. Música: Diego Sánchez, Jorge Gentile. Edición: Franco Giacometti. Dirección de Arte: Julio Suárez. Jefe de Producción: Fabricio Gómez. Producción Ejecutiva: María Vanesa Gimenez. Distribuye: 3C Films Group. Duración: 94 minutos.

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