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En el comienzo de 4X4 el espectador se encuentra ante la promesa de una propuesta que puede pensarse como interesante. Un ladrón de autos (Peter Lanzani) se mete a una camioneta de las grandes para desvalijarla, el ladrón comete todas las tropelías y maldades posibles demostrando que además de ser ladrón es un resentido social. Pero cuando termina su faena de saqueo y vandalismo no puede salir de la camioneta y entonces asistimos a la desesperación del caco que no puede salir de esa trampa.

Pasan los minutos de película y se agotan las opciones del ladrón que en su desesperación le dispara al vidrio blindado de la camioneta y la bala al rebotar le perfora una pierna. Además de chorro y resentido es bastante chambón, digámoslo todo. Esos primeros minutos son lo mejor de la película que a partir de ahí se cae como los aviones con motor Boeing.

Suena el teléfono de la camioneta y el ladrón, que lleva unas horas encerrado. atiende a la voz que sale del teléfono que se presenta cómo; Enrique (Dady Breva). Enrique le habla al chorro gastándolo un poco y contándoles sus pesares de clase media acomodada en la Argentina donde los ladrones entran por una puerta y salen por la otra, es que a Enrique ya le robaron un montón de veces y no solamente a él también a la hija, a la nieta y a la madre. No se debe tratar con el resto de la familia porque si no seguro que también Enrique nos aburría a nosotros y a Peter Lanzani con más casos de inseguridad. Lo que prometía algo cinematográficamente apasionante se vuelve ramplón como canal de noticias del conuburbano. El medicó ginecólogo dueño de la camioneta es machista, lector de Clarín y anuncia el evangelio del ciudadano escandalizado para el que los políticos “son todos iguales” pero todo sin plan alguno y es que tiene un as en la manga que no vamos a develar porque no somos ortivas como el dueño de la camioneta. El ginecólogo de paso tira un chiste viejo y machirulo que si uno no tiene más de cincuenta años seguramente ni lo entiende. Cuando ya estamos todos medio hartos del juego entre el gato y el ratón hay una escena medio onírica protagonizada por Peter Lanzan antes de que finalmente Enrique aparezca en escena porque ya va siendo hora de que aparezca. Y un rato después llega Luis Brandoni el negociador de la policía de la ciudad, un cuerpo que los porteños sabemos lo impoluto y efectivo que puede ser. El negociador trata de razonar con el dueño de la camioneta. Entonces también aparecen los medios con sus crónicas desde el lugar de los hechos y la voz de la gente de la calle aportando más lugares comunes innecesarios pero reaccionarios. Entonces los acontecimientos se precipitan de manera dramática aunque antes se le brinda un aplauso a la policía, en fin. El asunto es que justo cuando el mediador parecía convencer al ginecólogo indignado se pudre todo. En el epílogo vuelve la voz de la calle recalcando que los decentes vivimos entre rejas y los delincuentes están libres.

4X4 cuenta con un buen papel protagónico de Peter Lanzani, que debe ser el mejor actor de su generación, un Dady Brieva correcto aunque la gracia de poner un actor cómico en un papel dramático ya no sorprende a nadie porque sabemos que los cómicos tienen su costado sombrío y pueden hacer bien eso de pasarse al lado oscuro. Luis Brandoni cumple holgadamente su papel de mediado policial. La película es astuta y el reparto del casting lo demuestra. En las notas previas del director se deja bien claro que la intención de la película es promover el debate sobre la inseguridad. Si hubieran pensado un poco más en hacer cine y menos en abrir un debate por ahí la película levantaba vuelo, quién sabe.

4X4
4×4. Argentina/España, 2019.
Dirección: Mariano Cohn. Guión: Mariano Cohn y Gastón Duprat. Intérpretes: Peter Lanzani, Dady Brieva, Luis Brandoni, Gustavo Rodríguez, Noelia Castaño. Producción: Gastón Duprat, Jaume Roures y Carolina Krasñansky. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 90 minutos.

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