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Javier Porta Fouz, Sebastián De Caro, Enrique Avogadro.

Con la proyección de Claudia, de Sebastián De Caro y protagonizada por Dolores Fonzi, comenzó la 21 edición del Bafici en el Espacio INCAA Cine Gaumont (y gratis en el Anfiteatro del Parque Centenario), y como viene ocurriendo desde hace unos años, la módica alfombra roja que permite el ajustado presupuesto de la muestra porteña, contrastó con el reclamo de distintos sectores de la industria audiovisual hacía en la puerta de las salas en Congreso, denunciando el achicamiento del sector.

Los reclamos en la puerta del Gaumont.

Luego de sortear el corralito en donde el ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro; el director artístico del festival, Javier Porta Fouz; y el director Sebastián De Caro daban notas a lo loco, la enorme sala principal del Gaumont tenía algunos claros, pero de todas maneras había gente, así que solo restaba escuchar los discursos -cortos, según la tradición del festival- y ver la película.

Avogadro destacó al Bafici como “una plataforma de exhibición, impulso y experimentación, que conecta cineastas con nuevos públicos” y justificó el traslado de la sede central del festival, “la cultura sigue sorprendiendo a los vecinos en todos los barrios. Estos cines son históricos en Belgrano y son parte no sólo del festival sino que le dan lugar a la cultura independiente todo el año”.

Las notas antes de la premiere.
Las notas antes de la premiere.

En tanto Porta Fouz dijo que el festival, “este año se propone salir a la calle y al encuentro con nuevos públicos a través de una programación diversa pensada para todos los gustos incluyendo tanto a los cinéfilos como a aquellos que quieren acercarse al cine”. Luego habló de Claudia, y destacó que estaba contento porque una comedia fuera la película de apertura.

No hay mucho más que contar de la desangelada ¿ceremonia? de arranque, así que todo quedó dispuesto para ver Claudia, que es una comedia, una comedia protagonizada por Dolores Fonzi en el rol de una organizadora de eventos que debe reemplazar a una colega en una boda en donde todo va a ser raro, fallido y sin timing, como repite una y otra vez Claudia en su trabajo.

Dolores Fonzi como Claudia.

Claudia es tan obsesiva que el día de la muerte de su padre trabaja y no solo eso, se saca de quicio cuando en el velorio las cosas no están organizadas como lo hubiera hecho ella. De Caro instala en el centro del relato a Claudia (Fonzi) confiando en su talento y claro que la decisión es correcta, tanto como acompañarla por Laura Paredes como su asistente en plan Buddy movie. Pero casi nada funciona, la película es una sucesión de situaciones, algunas cómicas aunque casi nunca efectivas, transiciones confusas, chistes cinéfilos mal resueltos -la torta del casamiento tiene la forma del mítico edificio Nakatomi Plaza de Duro de matar¿?-, se notan las carencias de producción y Fonzi, que es una buena actriz, sorprende para mal con un trabajo fallido en donde nunca se la nota cómoda.

El 21 Bafici está en marcha, se verá cómo sigue.

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