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Quién mató a mi hermano? es una cachetada, bien merecida. Parte de un proceso motorizado por el duelo, la espera, el dolor, y tantos otros sentimientos que constituyen lo mejor de nuestra idiosincrasia presente. La del laburo colectivo contra las violencias institucionales que nunca dejaron de pisotear y desoír a los más vulnerables.

Desaparecidos en democracia, basta de mirar a otro lado. Esta película trabaja mediante testimonios orales y archivo audiovisual de las diversas causas llevadas a juicio oral y público sobre la desaparición del niño Luciano Arruga en 2009. La fuerza de Vanesa (hermana de Luciano) motoriza el reclamo, vemos su voz y cuerpo, eterna llama, no decaer en ningún instante. Impresionante testimonio de un ultraje que se convierte en energía arrolladora, constante faro del reclamo y de la articulación con diversos actores y espacios que constituyen la causa.

Esta película no solo es evidencia puesta en juego, no solo es acercarnos a Luciano a través de sus más queridos afectos del pasado y del futuro, es arista de un movimiento que no deja de latir. Un colectivo que lleva su rostro en el corazón como bandera, una voz que grita y denuncia la insensibilidad e impunidad de un Estado (y una sociedad) que hace oídos sordos a uno de los más grandes flagelos de nuestro presente: la mafiosa y deplorable actividad de la policía Bonaerense.

¿Quién mató a mi hermano? (Argentina, 2019)

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