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No todo el mundo tiene la posibilidad de filmar un libro emblemático para varias generaciones, Julian Temple lo arruinó todo de tal manera que lo acusaron de destruir la industria del cine inglés en 1986 y el trauma fue tan grande que Temple nunca más filmó una ficción. El desastre financiero y artístico de la experiencia lo alejó para siempre de cualquier posibilidad de financiación dentro de la industria así que tuvo que seguir con los documentales pero le tomó años recuperarse.

La historia es una fábula rockera que se desarrolla en los años cincuenta, en un Londres que va saliendo de los años de la oscuridad de la Segunda Guerra Mundial. De golpe los ingleses tienen dinero para gastar, hay música por todos lados y por si fuera poco hay una star system clamoroso al cual el protagonista retrata con su cámara. De repente él es un fotógrafo de moda y su chica una modelo que crece en el jet set. La rareza de la película es David Bowie que no solo canta el tema de la películas sino que arrima una versión bastante particular de “Volare” que se escucha de fondo. Musicalmente la película se apoya en el trabajo de Gil Evans un músico que entre otros supo tocar con John Coltrane.

Absolute Beginners” tiene una vitalidad indudable pero la verdad es que se entiende que en aquel momento la destrozaran porque no todas las actuaciones están a la altura,

Hay más de 30 años de distancia, sorprende la actualidad de la temática política y la violencia que el tema racial muestra la película que en todo caso en esa época funcionaba para hablar de la Inglaterra de Thatcher que también quedó reflejado en algunas películas de esos años. El final incluye una revuelta extraordinariamente violenta y colorida.

Absolute Beguinners, de Julien Temple (Reino Unido, 1986)

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