La gauchesca está más viva que nunca, ahora repiensa sus personajes y pone en el centro de la acción a una mujer embarazada. Rompiendo a machetazos la anquilosada matriz del género Alberto Romero se aventura a retratar el llano en llamas.

María, la madre primera siempre peregrina los campos en busca de un lugar propicio para parir. Esta vez el nicho es Naicó, un pueblo (realmente) fantasma ubicado en el centro de la llanura pampeana. El relato comienza con el crimen, la dialéctica del cazador y la presa conecta los personajes principales a lo largo de toda la historia. María es presa, nunca expresa con rabia originaria su condición nata de cazadora, quizás ese es uno de los puntos más flojos (quedan ganas de verla recortando y disparando la maciza escopeta). 

La construcción del paisaje y sus personajes esta limpiamente producida. La inmensidad del llano cuenta historias que mezclan lo fantástico y mitológico como un folclore secreto, el de los criollos y los originarios, extraño crisol sustrato de la tierra fecunda. El vientre de María conserva el espíritu originario, la profundidad de lo mágico y la aguerrida voluntad esperanzada del hombre pampeano. 

La gauchesca reproduce al paisaje como un personaje, y sus personajes como estereotipos. Ante la inmensidad cada figura parece asociada a un móvil, ya no hay leales caballos; la “chata”, el Renault Rural, la blanca Pickup, hasta un triciclo, todos asociados con leitmotiv musical a cada uno de los personajes. Esta construcción otorga gran dinamismo y tensión al periplo de María. Una especie de Ceferino del siglo 20 será interlocutor de reflexión para la protagonista. 

Siempre la cruz en el Sur marca el buen camino, contra los malos espíritus, aquellos que raptan y desaparecen a la gente en aquellas tierras remotas. Grandilocuentes palabras de Lugones le caben a esta propuesta: “Paisaje y mujer ilumínanse en él a grandes pinceladas de esperanza y fuerza. Qué generosidad de tierra la que engendra esa vida, qué seguridad de triunfo en la gran marcha hacia la felicidad y la belleza”.

INFIERNO GRANDE
Infierno grande. Argentina, 2019.
Dirección: Alberto Romero.Intérpretes: Guadalupe Docampo, Alberto Ajaka, Mario Alarcón, Héctor Bordoni y Chucho Fernandez.Duración: 72 minutos.

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