Ulises de la orden llega con un segundo documental este año, a pocas semanas de haber estrenado Amanecer en mi tierra. La filmografía del realizador devela intereses recurrentes que en Nueva Mentevuelven a aparecer. En particular la depredación y el daño al medio ambiente en consonancia con los negocios de las grandes empresas y la negligencia o complicidad del Estado. Pero, a su vez, algo que también es recurrente en sus films que es la capacidad de la comunidad de organizarse, buscar soluciones y luchar por sus derechos e intereses. 

Así como enDesierto Verde(2013) abordaba el tema de la producción de alimentos y se denunciaban los mecanismos y procedimientos de la industria alimentaria, en Nueva Mente se pone el ojo en la otra parte del proceso del consumo que es la disposición de los residuos, es decir, qué hacemos con nuestra basura. Así sigue el recorrido de los camiones desde Buenos Aires a los grandes basurales de José León Suarez y muestran los negocios que implica para algunas empresas la recolección y traslado de basura y su disposición en el CEAMSE. Pero además la recolección de basura implica también la posibilidad de trabajo y supervivencia para mucha gente que vive en los alrededores, muchas veces por debajo de la línea de pobreza y hasta de indigencia. En ese contexto es que surge una iniciativa como la Cooperativa Bella Flor, que agrupa, forma, capacita y contiene a estos miembros que pasan ahora a ser recicladores urbanos formados en el oficio de separar los residuos, reciclar y disminuir la masa de basura que se quema o entierra. Y además obtienen un medio de subsistencia y una vía de salida a situaciones de vulnerabilidad social. 

Documental de factura tradicional, donde el peso del relato recae mayormente sobre los entrevistados, tiene sin embargo algunos momentos visuales poderosos, y hasta aterradores, como cuando vemos la masa y el volumen de los desperdicios que van a parar y acumularse a unos cuantos kilómetros de las grandes ciudades, en eso que los recicladores llaman coloquialmente “la montaña”. Hay también en un primer momento un uso interesante del material de archivo que muestra por medio de viejos noticieros cual era la forma de encarar lo que ya para entonces era un problema y se hace un recorrido histórico que se remonta a fines de los 70 cuando se abandonó el método de incineración de la basura en los edificios, luego siguió con la creación del CEAMSE y más tarde como, con la crisis de 2001, miles de personas fueron empujadas al cirujeo como forma de subsistencia.

Como en el resto de la filmografía de De la Orden, en Nueva Mentehay una agenda y el objetivo concreto de visualizar un problema. Pero también las formas de solucionarlo, las alternativas y los personajes que, como los integrantes de la Cooperativa Bella Flor, se capacitan y ponen el cuerpo ante un problema que pocos quieren enfrentar, y en ese proceso obtener un medio de vida, de alimentar a sus familias, salir de la pobreza y ganarse su dignidad. No es menor tampoco una apelación constante de los recicladores a quienes generan la basura, es decir la gente común, que es la de separar los residuos, una acción que es a veces minimizada o tomada como una suerte de reclamo hipster cuando en realidad es crucial para el trabajo de quienes la reciben. Como una manera de interpelar al espectador y tratar de involucrarse en la parte que le toca.

NUEVA MENTE
Nueva Mente. Argentina, 2019.
Dirección: Ulises de la Orden. Guión: Mariano Starosta, Germán Cantore, Ulises De la Orden. Fotografía: Pablo Parra. Música: Juan De la Orden. Montaje: Germán Cantore. Dirección de Sonido: Julián Caparrós, Gino Gelsi. Producción: Ulises de la Orden. Productor Asociado: Kato Lajos. Duración: 78 minutos.

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