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La obra antes de la obra –aquello que ocurre mientras los espectadores ingresan a la sala- es un anuncio de la manera en la cual Millones de segundos va a conmoverlos. Una mujer, un cuerpo desnudo de mujer, un cuerpo desnudo que evoca a una mujer con su mirada hacia la nada, un cuerpo desnudo que evoca a una mujer con su mirada hacia la nada como si ese cuerpo / esa cuerpa estuviera escindide. En el centro del espacio escénico, un hombre tirado en el suelo y una tablet que reproduce imágenes de una niña en el pasado, imágenes de una infancia tradicional, de aquello que imaginaríamos como una infancia feliz. Con la misma potencia interviene el sonido, una suerte de música que genera una ruptura del universo convencional que podrían proponer esos cuerpos y esa infancia. Así, en los primeros instantes, antes de cualquier movimiento, la puesta saca al espectador de toda esperanza de naturalismo.

En los primeros minutos Diego Casado Rubio logra contar de un modo absolutamente certero y creativo los dos ejes que definen la vida de Alan: la centralidad de su cuerpo sexuado y el síndrome de Asperger. El primer movimiento (re)construye la mirada sobre el cuerpo desnudo. El cambio de iluminación, cuando deja su posición inicial y avanza al centro de la escena, transforma ese cuerpo que aunque andrógino hacía visible su genitalidad, en un cuerpo no binario. Ya no es el cuerpo de una mujer, es un cuerpo que fue y se transformó. Lo escénico funciona como un relato sobre la transición. Allí el espectador comprende que la luz va a tener un rol esencial en la obra.

El cuerpo trans. Esa es la cuestión que necesariamente nos interpela. Cómo mirar ese cuerpo, cómo hablarlo, cómo quererlo.

Será el primer texto de Alan, que expresa repitiendo esa mirada que no mira, con un gesto varonil que desafía esa genitalidad ya expuesta, el que de un modo sencillo contará la situación en ese primer día clase -y todos los días de la violencia-. También servirá para dar cuenta del cuadro de Asperger que sufre el protagonista.

Desde allí la obra funciona con recursos que permanentemente recurren a una síntesis precisa como a un repertorio narrativo diverso y eficaz. Lo indecible será dicho con sutileza. Las miradas sobre el mundo, la de Alan y la de los otros (nosotros) será jugada con una tablet que revelerá aquello que no vemos. Las formas de comunicación que puede tener el joven estarán también allí, desplegando como youtuber aquello que no le es permitido decir de ninguna otra manera ni en ningún otro lugar.

Diego Casado Rubio, dramaturgo y director, toma una historia real ocurrida en Estados Unidos y la adapta a un universo argentino. La historia entones hablará de la violencia ejercida sobre las personas trans, sobre la petulancia de la medicalización de las diferencias y sobre la diferencia que al situación de clase impone ante esta situación.

Si todos los actores asumen un compromiso total con sus personajes y lo requerido por la puesta contenida, el trabajo de Raquel Ameri es teatralidad pura. No hay posibilidad de aprehender el dolor, la exclusión, la banalidad del mal de nuestra ignorancia masiva, sin la voz y el cuerpo de la protagonista que comprenden todo aquello que Alan requiere como personaje. 

Millones de segundos nos pone ante casi ante una falla civilizatoria. Porque no solo excluimos a los diferentes. Los estigmatizamos, los rotulamos, los condenamos, y lo hacemos desde nuestra propia condición de sujetos modernos y positivistas. Lo hacemos con la educación, la medicina, la burocracia estatal. Y como si todo esto fuera poco, por estas mismas operaciones, terminamos anulándolos, negando su naturaleza humana.

Y a veces, demasiadas veces, matándolos.

MILLONES DE SEGUNDOS
Dirección: Diego Casado Rubio. Intérpretes: Raquel Ameri, Estela Garelli, Víctor Labra. Vestuario: Vessna Bebek. Iluminación: Verónica Alcoba. Diseño de vestuario: Vessna Bebek. Operación de luces: Cristian Domini. Fotografía: Juan Borraspardo, Leila Sucari. Diseño gráfico: Juan Borraspardo. Asistencia de dirección: Juan Borraspardo. Asistencia de Escenas: Agustina De Los Santos. Distribución: Sebastián Ezcurra. Producción ejecutiva: Felicitas Oliden. Producción general: Juan Borraspardo. Dirección: Diego Casado Rubio.
En El Extranjero: Valentín Gómez 3378. CABA.

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