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Desde hace un tiempo distintos diccionarios han aceptado el vocablo “Tarantinesque”, para nombrar aquello que en el mundo de lo cinematográfico refiere al cine de Quentin Tarantino en lo que hace a su estilo o a su mundo de referencias. La nueva película del director estadounidense, que si vamos a creerle es su anteúltima obra, es lo más “Tarantinesque” que se consigue en el mercado y a la vez abre nuevos caminos, porque en sus dos horas cuarenta la película se pierde por momentos en un territorio incierto. En estos tiempos en que las películas son creadas por comisiones o estudiosos de mercado y suelen ser artefactos pensados para alegrar al espectador o directamente adularlo haciendo lo que se espera, ver filmar algo como Erase una vez en el Oeste resulta contracíclico.

Estamos en 1969 y Rick Dalton (Leonardo Di Caprio) fue una estrella de la televisión pero le avisan que está en picada y que la única forma de salvarse es viajar a Italia para probar suerte con lo que se conoce como Western Spaghetti. El que le da la noticia es un representante de estrellas llamado Marvin Shwarz (Al Pacino), que le hace una radiografía del momento en que se encuentra su carrera y lo que le espera. Schwarz le promete hacer todo lo posible para organizarle un final de carrera en territorio europeo. Lo cierto es que Rick anda acompañado por su doble de riesgo llamado Cliff Booth (Brad Pitt), que es todo lo contrario a la estrella en caída. Mientras el actor es inseguro y necesita todo el tiempo de la bondad de los otros, Cliff camina llevándose por delante al mundo aunque su pasado sea algo turbio y cargue con una sospecha de asesinato aunque también dicen que fue héroe de guerra.

La casa de Rick está al lado de la casa de una pareja famosa de la época, Sharon Tate (Margot Robbie) y Roman Polansky. Unos kilómetros más allá unos hippies extraños comandados por un tipo estrafalario llamado Charles Manson rondan todo el tiempo la zona, se cruzan con los personajes de la película y crean una sensación de miedo, de acechanza y de drama a punto de desencadenarse. Mientras Cliff participa de la filmación de un capítulo de El avispón verde, Rick trabaja como “Villano invitado” de un capítulo de El FBI en Acción y Sharon se mete en el cine para verse a si misma compartiendo pantalla en una de las aventuras de Matt Helm que protagonizó Dean Martin. Por ahí andan los hippies de Manson que engatusan a un viejo ciego (Bruce Dern), a través de una de las jóvenes seguidoras del clan que tiene sexo con el anciano y lo reduce prácticamente a una piltrafa humana.

Mientras todo eso pasa, Tarantino se regodea mostrándonos lo bueno que puede ser y lo mucho que sabe sobre cine. Sabe tanto Quentin que pone a Robert Richardson detrás de la cámara, saber elegir también es un arte y la película adopta los formatos que se necesitan, ya sea el de una serie de los cincuenta o el de una película italiana de los setenta. Después de casi dos horas de fresco sobre Hollywood, llegan los cuarenta minutos finales y entran en escena los hippies asesinos que llevaron adelante los famosos crímenes del clan Manson y empieza otra película. Hasta ese momento Tarantino nos hizo ver la vida despreocupada de todo ese mundillo y sin necesidad de mucho diálogo, nos enamoró de esa bomba que era Sharon Tate. Entonces ocurre la magia de Tarantino y las escenas sangrientas, tan “Tarantinesques” de las que hablan los diccionarios, aparecen en pantalla.

Había una vez… en Hollywood te lleva de viaje durante casi tres horas, hace que se luzcan Di Caprio y Pitt cada cual en su estilo y sobre el final propone algo sorpresivo. Todo esto, todas los trucos y la mirada del director sobre el mundo hace que los “haters” lo acusen de banal, de vende humo, de amigo de Harvey Weinstein, en fin, de insustancial. Para cualquier cinéfilo las películas de Tarantino son una fiesta y a la vez una invitación a pelearse, nunca pasan inadvertidas ni se olvidan a losdos minutos de salir de la sala, que es lo que ocurre con el 90 por ciento de las películas que se estrenan en salas comerciales.

HABÍA UNA VEZ… EN HOLLYWOOD
Once Upon a Time… in Hollywood. Estados Unidos, 2019.
Guión y dirección: Quentin Tarantino. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margott Robbie, Al Pacino, Emile Hirsch, Margaret Qualley, Timothy Olyphant, Julia Butters, Austin Butler, Dakota Fanning, Bruce Dern, Mike Moh, Luke Perry, Damon Herriman, Damian Lewis y Lena Dunham. Fotografía: Robert Richardson. Edición: Fred Raskin. Diseño de producción: Barbara Ling. Distribuidora: UIP (Sony). Duración: 165 minutos.

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