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Neil Jordan preside el jurado de la competencia oficial.

Con la proyección de Blackbird (La decisión), comenzó la 67 edición del festival Internacional de Cine de San Sebastián, con la presencia de su director, Roger Michell, el productor David Bernardi y el actor Sam Neill.

Antes, puntualmente a las 21 y luego de la tradicional alfombra roja desplegada a las puertas del auditorio Kursaal -ubicado a la vera del Mar Cantábrico del golfo de Vizcaya-, la ceremonia de apertura estuvo centrada

en los géneros cinematográficos, con una selección de imágenes de comedias, thrillers, películas fantásticas y de terror, dramas y secuencias de cine social y político.

Las actrices Cayetana Guillén Cuervo y Loreto Mauleón subrayaron el “placer excepcional” de encerrarse en una sala de cine para ver una película sin las distracciones que salpican la visión de contenidos en la televisión, el teléfono móvil o la tablet. “El ritual de sentarse en la butaca de una sala de cine y dejarse hipnotizar por la luz del proyector es ya un acto de rebeldía. Frente a la sobrecarga informativa, la inmediatez y la fragmentación visual, disfrutar de una película con atención, aislado de la realidad, es un auténtico lujo”, remarcaron.

Por su parte, se realizó la entrega del Gran Premio Fipresci, concedido por la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica a Roma, del mexicano Alfonso Cuarón. Curiosamente, las conductoras del evento agradecieron el trabajo de las críticas y críticos de cine, cuya capacidad de análisis “ayuda a disfrutar con mayor intensidad de una película”, además de destacar al entusiasta público de la muestra.

Finalmente, el director Neil Jordan, presidente del jurado que concederá la Concha de Oro y el resto de premios del palmarés de Festival, reflexionó: “Supongo que durante los nueve próximos días nos haremos la pregunta de siempre: ¿Qué es el cine? Para mí es muy simple. Cine es lo que experimentas cuando te sientas con extraños en una sala oscura para ver los sueños de otra persona en la pantalla. Algo que no puedes experimentar en las páginas de un libro, en un escenario, en un iPhone ni en una pantalla de televisión. Así que durante el Festival haremos justo eso, lo que la gente ha hecho desde que Georges Méliès hizo su viaje a la Luna. Y quizá, al final no seremos extraños”.. En la tradicional foto del resto del jurado, acompañaron al cineasta irlandés las actrices Bárbara Lennie y Mercedes Morán, los productores Pablo Cruz y Katriel Schori y la directora de fotografía Lisabi Fridell.

Luego llegó el turno de Blackbird, de Roger Michell (Nothing Hill), un drama familiar que conmovió a buena parte de los espectadores de la gala de apertura.

La película, protagonizada por Susan Sarandon, Kate Winslet, Sam Neill, Mia Wasikowska, Rainn Wilson y Lindsay Duncan, aborda la cuestión de la eutanasia, a partir de la decisión de una enferma terminal que decide el momento de su muerte antes de que el deterioro ya no le permita que se haga su voluntad.

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