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Cuenta Todd Phillips que llevó el proyecto de una película sobre el Joker a la Warner, cuando hace un par de años se encontró que no había forma de escribir comedia sin que algún grupo social no se sintiera ofendido. Ahora con su película sobre el mejor villano del universo de Batman ya estrenada, Phillips dice en cuanto reportaje le hacen que la comedia está muerta. Habrá que agradecerle a los asesinos de la comedia entonces por empujar al director de la serie de películas que nacieron en Qué pasó ayera encarar una película feroz llamada Joker, que en Argentina no podía llamarse más que Guasón. 

Joaquin Phoenix es el socio indispensable de Phillips, ambos crearon a este Joker que no tendrá secuelas, que pertenece al universo de DC, pero no tanto. De hecho, este Joker no está pensado para compartir pantalla con el que se supone es su principal enemigo, es decir Batman. Muchos creen que nunca hubo explicaciones sobre el origen del personaje, pero la realidad es que existe un comic que puede tomarse como la base de esta película, aunque es apenas un esbozo de lo que se ve en pantalla. Así que acá estamos, parados casi frente a la nada, con un esbozo de personaje que nace de la triste historia de un comediante al que nadie le presta atención y no mucho más. 

Los primeros y desconcertantes minutos de la película sirven para mostrar al solitario y desagradable Arthur Fleck. Es una persona que nos incomoda a todos, a los que estamos en la butaca del cine y a los que comparten su vida diaria. Para los que vemos la película la incomodidad se vuelve más angustiaste a medida que vamos conociendo al patético personaje que trata de hacer reír, cuando lo único que puede provocar es un rechazo casi visceral. Uno trata de sentir empatía por Arthur porque lo ve vivir con su madre que claramente tiene algún desequilibrio y lo ve entregar una tarjeta donde explica su complicada enfermedad psiquiátrica, que lo hace reír en situaciones donde no debería. La risa de Arthur parece un llanto y su sonido provoca lo que provoca pasar las uñas sobre un pizarrón, por poner un ejemplo. Arthur y su madre dependen de la asistencia pública pero la ciudad está pasando por un mal momento económico, así que la servicios penden de un hilo, es más, a los pocos minutos una asistente social que lo recibe periódicamente le dice que no vaya más porque el gobierno de Ciudad Gótica suspendió todos los programas sociales a gente como Arthur y su madre, además de echar a la asistente social porque a los poderosos de la ciudad no les importa nada de esa gente que está fuera del sistema.

Arthur es una bomba de tiempo, pocos se dan cuenta de eso y por eso tiran de la cuerda. Guasón entonces es bella pero y a la vez incómoda, Phoenix crea un personaje al que no se le puede sacar la mirada de encima, su cuerpo se ve golpeado, esmirriado, lacerado, su cara parece una máscara de goma. Sus actitudes son mal entendidas y reciben rechazo. Todo conspira contra Arthur hasta su admirado Murray Franklin (Robert de Niro), un presentador de televisión al estilo de Johnny Carson que lo convoca a su programa para verlo hacer su rutina.

La bomba se va armando y finalmente va a explotar en una noche descontrolada que hará estallar Ciudad Gótica a la manera de un Big Bang que creará todo un nuevo universo.

Volvamos a lo de la belleza y la incomodidad de Guasón. El elenco es sólido, la puesta en escena y la dirección de arte son perfectas, las referencias cinéfilas se disparan en direcciones imprevisibles (con base en Taxi Driver y El rey de la comedia, ambas de Martin Scorsese), la música combina temas clásicos con una banda de sonido plena de distorsión que junto a la fotografía con una técnica propia de un corresponsal de guerra, hace que por más cómoda que sea la butaca de la sala el espectador nunca se sienta distendido.

Todd Phillips se puso en el centro de la controversia con un relato que pone muy nerviosos a unos cuantos, dejó la comedia pero resulta que también se puede incomodar contando de cierta forma la historia de un villano de historietas. Es que en Guasónconviven ese universo de historieta con un mundo violento que se parece demasiado al mundo real. Mientras nos metemos en la vida de este personaje mítico, vemos a la sociedad actual, una actualidad opaca y sórdida en que los que gobiernan cortan los servicios sociales porque no les importa nada de los gobernados -son fundamentales detalles como el peinado de un candidato a alcalde que se parece llamativamente al de Donald Trump- y donde todo pende de un hilo porque un don nadie puede estallar al punto de borrar todo lo conocido. Mientras se ve alGuasón, es inevitable que en algún callejón o en un barrio del Gran Buenos Aires cualquiera puede estar recibiendo la noticia que lo haga estallar o al que lo estén golpeando de tal manera que lejos de quebrarlo le estén poniendo el percutor que lo hará estallar.Guasónes la película que anuncia que anda por ahí una bomba cuyo reloj ya empezó a hacer tic tac. Y eso es inquietante. 

GUASÓN
Joker. Estados Unidos, 2019.
Dirección: Todd Phillips. Intérpretes: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Frances Conroy, Zazie Beetz, Brett Cullen, Brian Tyree Henry, Marc Maron, Dante Pereira-Olson, Douglas Hodge y Sharon Washington. Guion: Todd Phillips y Scott Silver. Fotografía: Lawrence Sher. Edición: Jeff Groth. Música: Hildur Gudnadóttir. Distribuidora: Warner Bros. Duración: 122 minutos. Apta para mayores de 16 años.

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