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Este folletín posmoderno oscila entre premisas de la deconstrucción critica más ranciamente idealista y la atomización multiculturalista. Enunciación por demás progresista que habla el idioma abstracto del occidente más colonial.

La historia versa sobre Hatun “Aynur” Sürücü, una joven musulmana que, criada en Alemania, narra los múltiples casos de acoso que sufrió a lo largo de su vida por su familia ultra religiosa. Basada en un caso real se trata de un dialogo “anulado” entre identidades culturales diferentes. Un intento pueril de “desoccidentalizar” una problemática que nace de un disentimiento plenamente político.

Para la Aynur reconstruida por la voz en off el “reconocimiento del otro-familia” equivale a incrustar su imagen en un catálogo de diferencias. Su voz omnipresente conmina a sus familiares a responder a la brutalidad del culto como la privación de libertades. En contraparte su accionar durante toda la trama es juzgada como crítica y resistente a estos dictámenes de poder e imposiciones convencionales. Lo que lleva a pensar qué clase de resistencia resulta más dramática, si la de la preservación de tradiciones e identidades colectivas debilitadas por la globalización y el exilio o la de las propias realizaciones individuales de una mujer en Alemania contemporánea. Claramente la propuesta toma partida por la última, el polo de la anunciada víctima, para denostar la noble necesidad que el material documental presenta en la película. Información y ejercicio de compresión se ven claramente degradados ante la potencia del morbo que alimenta el drama completo. Lo único que nos permiten las fotos y el video de la escena del crimen, como también los retratos de Aynur viva, son conectar los signos del crimen con la referente real. Menuda manipulación por demás perversa.

La escena posmoderna vuelve a representar incesantemente el hiato entre el colono y lo colonizado, el amo y el esclavo: negación doble, sorderas repetidas. El pensamiento posmoderno se presenta como una metodología de la descolonización, cuyo centro la deconstrucción sirve supuestamente para debilitar y quitarle legitimidad a la lengua del amo, aquí no veremos las aristas y rispideces del desacuerdo más bien toda metodología abreva al drama que toma partido en la vida de Aynur conduciéndola a la tragedia anunciada.

La propuesta no inaugura un espacio de discusión honesto sobre la problemática de los migrantes en Alemania, más bien opera sintetizando y caricaturizando un culto bajo esquemas capitalistas ideales para el consumo de un público distante y la “bien fundada” critica occidental. La diferencia, la multiplicidad de culturas, el mestizaje y la diversidad serán banderas de la libertad cristalizados en la polaridad de los esquemas binarios y jerárquicos que se auto-señalan como perversos.

SÓLO UNA MUJER
Nur eine Frau, Alemania, 2019.
Dirección: Sherry Hormann. Guión: Florian Öller. Elenco: Almila Bagriacik, Meral Perin, Mürtüz Yolcu, Jacob Matschenz, Rauand Taleb, Armin Wahedi Yeganeh, Mehmet Atesci, Merve Aksoy, Özgür Karadeniz, Lara Aylin Winkler. Producción: Sandra Maischberger. Distribuidora: Mirada Distribution. Duración: 90 minutos.

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