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La crisis económica de 2008 en los Estados Unidos y otra historia de los daños que provocó son la base de Estafadoras de Wall Street. El relato salió publicada en la revista New York y sobre ella la directora Lorene Scafaria construyó una historia de amistad femenina y si bien este cronista no es necesariamente un experto en la materia, la película no es necesariamente una historia de empoderamiento.

Rosalyn Keo (Constance Wu) trabajaba en un enorme club nocturno que también servía como lugar de citas. La cicha se dedicaba a seducir clientes, hacerles gastar en bebidas y si la cosa avanzaba, también podía hacerles algún baile en privado y hasta algún servicio extra. En el boliche había chicas que lo pasaban mejor que otras y que tenían virtudes sobresalientes y mejores clientes, con Ramona (Jennifer López) a la cabeza. La chica oriental se acerca a la latina que tiene alma de líder y la toma como protegida, le enseña a bailar y la introduce en el sector VIP, donde los clientes son verdaderos lobos de Wall Street. La vida parece sonreír a Rosalyn, que en el camino se enamora y queda embarazada, pero todo sale mal y por supuesto se queda sola con una hija. Con algo de culpa por haberse ido en lo mejor, trata de no volver al mundo de la noche pero la crisis económica termina haciéndola volver a la noche y al cabaret. Ramona, su antigua mentora, la recibe con los brazos abiertos pero le advierte que el negocio ya no camina como antes. El boliche redujo personal, ya no se consumen tantas bebidas de alta gama y hay que esforzarse el doble. Pero los tiempos de crisis son tiempos de oportunidades y entonces Ramona y Rosalyn pasan de ser alternadoras de poca monta para trabajar en servicios especiales para los brokers de la cima del negocio, salvo que ahora todo es más sórdido y las chicas piensan que está bien agarrar las tarjetas de los clientes para superar largamente el crédito que estos tienen, mientras que el toque final de este camino delictivo es dormir al cliente con una mezcla preparada por ellas, acaso el mejor momento de la película, cuando prueban las combinaciones de drogas más efectivas, para vaciarles la billetera y las cuentas bancarias a sus desprevenidos clientes.

Con algunas frases combativas sobre el mal que Wall Street le hace al mundo usadas para justificar lo injustificable, Estafadoras de Wall Street posa de película transgresora y feminista, pero es una apenas mediocre muestra de una historia más dentro del capitalismo que no se salva ni con algunos bailes del caño ni con la actuación de Jennifer López, que al menos logra que Ramona tenga algo de personalidad.

ESTAFADORAS DE WALL STREET
Hustlers. Estados Unidos, 2019.
Dirección y Guión: Lorene Scafaria. Elenco: Constance Wu, Jennifer López, Julia Stiles, Mette Towley, Wai Ching Ho, Emma Batiz, Vanessa Aspillaga, Jay Oakerson, Trace Lysette, Marcy Richardson. Producción: Jennifer López, Adam McKay, Will Ferrell, Benny Medina, Elaine Goldsmith-Thomas y Jessica Elbaum. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 110 minutos.

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