Hace rato que Clint Eastwood ha entrado en el grupo selecto de directores de los que se esperan sus películas con entusiasmo. Es un realizador clásico que ha entrado en una tónica de contar hechos reales más bien inmediatos, cuyo tema parece ser cómo se crean los héroes y la consecuencia posterior de esa construcción. Esa fue por lo menos la estructura de El francotirador con Bradley Cooper (es particularmente interesante ya que sobre el final elude el hecho real sobre sobre cómo murió el personaje central) y de Sully: Hazaña en el Hudson. Luego llegó 15:17 Tren a París, en donde narró un hecho ocurrido en un tren parisino en el que tres estadounidenses (dos de las fuerzas armadas) impidieron un atentado, con los protagonistas reales que se interpretaron a sí mismos. Ahora es El caso de Richard Jewell y ahí vamos de nuevo con un héroe americano, que después fue poco menos que destruido y que finalmente fue reivindicado.

Richard Jewell (Paul Walter Hauser) es un guardia de seguridad que encontró un bolso con explosivos y evitó que estallara en el medio de un parque de la ciudad de Atlanta, mientras se desarrollaban los Juegos Olímpicos de 1994. La película arranca mostrando la carrera de Jewell dentro de las fuerzas de seguridad y cómo terminó trabajando en la empresa. Jewell fue policía pero su actitud y su forma de encarar esa función terminó dejó terminándolo afuera. De ahí pasó a trabajar como custodio de dormitorios universitarios de donde también fue separado por tratos bruscos y a sí llegamos a ese trabajo temporario como seguridad de los juegos olímpicos, donde se produce el hecho que lo llevó a la fama a después a ser el villano elegido por el FBI, en tiempos de de pre terrorismo islámico y cierto auge de movimientos de ultra derecha vinculados con el Ku Klux Klan y otros grupos que cobijan sujetos anti sistema que llegaron a volar edificios del Estado.

Jewell es un personaje con el que por supuesto es difícil sentir empatía, es desagradable, conservador, vive con la madre, adora la autoridad y por eso los castigos que sufre haciendo cumplir los valores en los que el cree lo vuelven un sujeto más y más amargo, reservado y con pocos amigos. Cuando Jewell descubre un bolso lleno de explosivos y salva a un montón de ciudadanos que disfrutaban de unos shows paralelos a los Juegos Olímpicos -Kenny Roggers y baila el tema de moda: Macarena-. A pesar de descubrir el bolso se produce la explosión y provoca algunos daños pero muchos menos de los que pudo haber producido de no haber sido por Jewell y las fuerzas de seguridad.

El FBI comienza a investigar el atentado y ante la falta de indicios los investigadores se concentran en el héroe del momento: Quién es Richard Jewell y por qué hizo lo que hizo y de dónde viene. Los datos que van obteniendo hace que a las autoridades Jewell les parezca que puede ser el que puso la bomba para después quedar como el héroe de la jornada. Jewell no termina de entender lo que pasa, o no quiere entender y no reacciona de la manera en que una espera de alguien que de repente ve que su gobierno se vuelve contra él. Lo mejor de esta nueva película de Eastwood pasa por las actuaciones, Sam Rockwel, Olivia Wilde, Kathy Bates y Jon Hamm, que se lucen y si hubiera justicia en ese tema de los premios, el protagonista se los merece a todos.

Eastwood se mete de lleno en el tema de la manipulación de la historia con la ayuda de un guión que acentúa la parte bidimensional del asunto y convierte en villanos a los investigadores y a la periodista en una verdadera arpía trepadora. El caso Richard Jewell ataca a la prensa, a los medios y al FBI de manera fulminante, para reflexionar además sobre el lugar del héroe en la sociedad.

La película es efectiva pero tan manipuladora como lo fueron la prensa y el FBI con el Jewell de la vida real. Así que por estas horas el diario en el que trabajaba la periodista mencionada en la película anuncia el inicio de una demanda contra el director.

Lo cierto es cualquiera que investigue un poco descubre que el Jewell real es menos afable y más turbio que el de la película. Pero está claro que por más desagradable que sea una persona, eso no habilita a nadie a que lo destruya con una causa armada y lo vuelva carne de cañón solo para satisfacer la necesidad del público.

EL CASO DE RICHARD JEWELL
Richard Jewell. Estados Unidos, 2019.
Dirección: Clint Eastwood. Guión: Billy Ray. Elenco: Paul Walter Hauser, Sam Rockwell, Kathy Bates, Jon Hamm, Olivia Wilde, Brandon Stanley, Ryan Boz, Charles Green, Mike Pniewski, Ian Gómez. Producción: Clint Eastwood, Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Jennifer Davisson, Jessica Meier, Kevin Misher y Tim Moore. Distribuidora: Warner Bros. Duración: 129 minutos.

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