El pasaje de musicales de Broadway al cine es ya un género en si mismo que parece hipnotizar a Hollywood, así que cuando se encuentran los miembros de la Academia que en la temporada de premios aparece una de esas producciones, siempre algo le entregan. 

El proyecto Cat lo tiene todo para que la Academia se fije y es obvio que quienes acometieron la tarea de pasar el clásico musical de Andrew Looyd Weber pensaron en eso, así que reclutaron a Tom Hooper, el director de la versión fílmica de Los miserables y le dieron todo el presupuesto posible para que convoque un elenco de estrellas y todos juntos arrasen en la taquilla y en los Oscar. Una vez reunido el cast, alguien decidió que los protagonistas no se disfracen de gatos como en el teatro sino que era mejor que ya que había presupuesto, se podía hacer aplicar una buena porción de la plata en efectos especiales y recubrir los cuerpos de las estrellas con pelo hecho por CGI y esas cuestiones. Así fue como un clásico del teatro musical llegó a la pantalla protagonizada por unos gatos antropomórficos con cuerpos de ser humano con pelos y bigotes tipo felino y ahí empiezan los problemas, porque el espectador a los cinco minutos del primer número musical, que es larguísimo, se pregunta como puede ser que nadie al ver las pruebas del asunto dijo que eso no podía funcionar y que usaran disfraces al viejo estilo que serán artificiosos, pero que al menos es una convención que los espectadores pueden entender. 

La siguiente complicación eso la mismísima obra que no termina nunca de arrancar o que en la practica es una larguísima introducción de personajes en la que cada clase de gato que se presenta canta una canción y todo para qué. Bueno, para ganarse una nueva vida. 

Llegado a este punto es necesario contar de qué se trata Cats, que si bien es cierto que en Broadway es un clásico fuera de ese barrio no todos saben de qué va el asunto. Cuando empieza la historia un humano desecha un gatita pequeña que se llama Victoria y que está interpretada por la debutante Francesca Hayward. Victoria está perdida y pone cara de estar perdida, pero los gatos que la reciben comienzan a cantarle una canción que cuenta que existe una especie de cofradía que reúne a los gatos “Jélicos”, sin decirnos que son exactamente esos gatos, y que una vez al año compiten frente a una “Reina de los gatos” o algo así, que elige a uno para hacerlo viajar no se entiende muy bien a dónde y darle una nueva vida. Básicamente los gatos “Jélicos” compiten y el premio es morirse. Cada uno de los gatos que reciben a Victoria se canta una canción para que la jefa, que es una gata anciana interpretada por Judi Dench, decida.

El elenco, ya dijimos, es verdaderamente estelar. Los gatos empiezan a presentarse y no terminan de hacerlo casi hasta el final de la historia. Cada estrella representa un gato especial y se presentan con sus características particulares y casi al empezar todo, Rebel Wilson se inmola con un número musical donde canta y baila presentándose de manera más o menos graciosa y más o menos sensual. Rebel pasa de manosearse nada disimuladamente a comerse unas cucarachas que no hay manera de describirlas, pero les aseguro que la escena va aparecer seguramente en mis futuras pesadillas. Una vez que la eficiente Rebel Wilson dilapida su carrera promisoria, pasan a tirar a la basura sus respectivas carreras Idris Elba, James Corden, Taylor Swift, Jason Derulo y hasta el mismísimo Ian McKellen (¿Por qué Gandalf, por qué?). 

Hay seguramente números que pasarán a la historia pero no por las razones correctas, ver a estos gatos antropomórficos meneándose sensualmente, entregarse al goce sensual de atiborrarse de leche en un “Milk Bar” y ver a Gamdalf tomar agua de un plato al estilo gato decadente y lascivo, son algunos de los hitos de una superproducción donde las caras de las estrellas flotan en el medio del CGI que nunca funciona del todo bien. Manos y pies que desaparecen, cuellos que por momentos tienen pelos de un color y una par de escenas después lo tienen de otro, un gato que baila “Tap” sin pisar el suelo y cosas por estilo. 

En el medio de la competencia de gatos, el personaje de Idris Elba se revela como el villano de la trama y empieza a secuestrar competidores y hasta a la mismísima jefa de los “Jélicos”. Sobre el final se resuelve la trama, aparece la canción más famosa de la obra “Memory” cantada por Jennifer Hudson que hace de “Grizzabella”, una gata que lo tuvo todo pero ahora es una callejera enojada y que canta dramáticamente saliendo del registro de la película pero ganando este “Soñando por cantar” gatuno, así que se muere y se va al cielo en un candelabro gigante que de repente y por la magia del musical se vuelve un globo aerostático y allá se va Grizzabella, rumbo a la muerte y una nueva vida o algo así. Al menos eso fue lo que entendimos de todo este pastiche. 

CATS
Cats. Reino Unido/ Estados Unidos, 2019).Dirección: Tom del Hooper. Guión: Tom Hooper y Lee Hall. Elenco: Francesca Hayward, Idris Elba, Jennifer Hudson, Judi Dench, Ian McKellen, Rebel Wilson, Ray Winstone, Taylor Swift, James Corden, Robbie Fairchild. Producción: Tom Hooper, Debra Hayward, Eric Fellner y Tim Bevan. Distribuidora: UIP. Duración: 110 minutos.

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