De los infinitos subgéneros en que se divide y subdivide el cine de terror, uno de los más recientes es el Cyber Horror, donde la tecnología ocupa un rol protagónico. Celulares, computadoras, redes sociales y, por supuesto, internet en sus posibles variantes y posibilidades como vía para que el terror se manifieste. La ambición de estos films es la de darle al género un toque contemporáneo, y su debilidad la de cualquiera de estos gadgets: desactualizarse y convertirse en obsoletos en muy poco tiempo, básicamente porque toman la contemporaneidad en sus vertientes más superficiales y/o pueriles. Esto no sería un problema si las películas se sostuvieran por sí mismas, pero hasta ahora, con la solitaria excepción de Kairo (la original japonesa de Kiyoshi Kurosawa, no su remake norteamericana que es un desastre), no hubo un ejemplo realmente destacable. La hora de tu muerte definitivamente tampoco va a hacer historia y más bien se ubica entre los exponentes más chatos.

El recurso específico aquí es una aplicación de celular llamada “Countdown” que al instalarse enrostra al usuario una cuenta regresiva a la fecha exacta de su muerte. Si el usuario trata de usar esa información para evitar ese final anunciado, se considera una violación de los términos y la entidad sobrenatural a cargo va encargarse de corregir el desvío de manera cruenta. Quinn (Elizabeth Lail) es una joven enfermera que se baja la app en cuestión y ante la evidencia de que la cosa va en serio (o sea, otras muertes de usuarios), y con apenas unos pocos días por delante, hará todo lo posible para burlar el veredicto fatal. Si alguno se pregunta por qué alguien haría algo tan estúpido como descargar esta aplicación, la respuesta es fácil: porque no la toma en serio, lo cual no es muy inverosímil. Admitamos además que los personajes del cine de terror constantemente toman decisiones similares.

Toda la película se sostiene en una premisa que se desarrolla hasta ver hasta donde aguanta y la verdad es que no va muy lejos. Con propuestas de este tipo series como The Twilight Zone o Night Gallery hacían maravillas, mientras que aquí la fórmula se agota a poco de comenzada, apenas la introducción mantiene un poco el interés. Y si por esas cosas se ilusionan con una posible crítica al uso de la tecnología en el mundo moderno, dejen de soñar despiertos. No solo porque sus autores jamás se lo proponen, sino porque aquí la tecnología no es realmente un antagonista sino apenas el vehículo para que una entidad maligna se manifieste. Algo similar a lo que ocurría con Aplicación siniestra (2016) otra película reciente del subgénero, donde un demonio utilizaba la app para poder entrar en este plano. Acá se trata de un demonio bíblico misteriosamente aggiornado que usa la tecnología para actualizar sus viejos trucos y engaños.

Con una propuesta similar, la de burlar a la muerte, un final revelado y supuestamente escrito, la saga Destino final desplegó una serie de cinco películas y contando. Pero allí donde, con sus limitaciones, las Destino Final ganaban y se hacían disfrutables era en su desparpajo, su apelación a un humor muy negro y, obviamente, en sus muertes extravagantes. Nada de eso hay en La hora de tu muerte, que no tiene ni ese poco de esa audacia. En Destino Final no había miedo porque la apuesta iba por otro lado, mientras que aquí su ausencia es el producto de una puesta fallida basada en los típicos y rutinarios jump scares y las apariciones anodinas del demonio en cuestión. Si el terror no funciona, tampoco lo hace el humor, basado menos en la comedia negra que en el carácter freak de algunos secundarios (un hacker que vende celulares, un cura que se comporta como un nerd del ocultismo). Ni siquiera las muertes son realmente espectaculares. La hora de tu muerte no consigue provocar ninguna de las sensaciones que propone desde la pantalla salvo quizás el acto reflejo de mirar el celular para consultar la hora, esa otra cuenta regresiva más benigna que nos vaya acercando al final de esta experiencia.

LA HORA DE TU MUERTE
Countdown. Estados Unidos, 2019.
Dirección: Justin Dec. Intérpretes: Elizabeth Lail, Jordan Calloway, Talitha Bateman, Peter Facinelli, Tom Segura, Tichina Arnold, P.J. Byrne,Matt Letscher. Guión: Justin Dec. Fotografía: Maxime Alexandre. Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans. Producción: Sean Anders, John Morris, John Rickard, Zack Schiller. Producción ejecutiva: Matthew Medlin, Gregory Plotkin, Robert Simonds, Tyler Zacharia. Diseño de producción: Clayton Hartley. Distribuye: Diamond Films. Duración: 90 minutos.

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