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El hombre invisible es un relato clásico de H. G. Wells que ha sido llevado varias veces a la pantalla grande con distinta suerte. Esta vez el título estaba dando vuelta desde hace rato como parte de un proyecto fallido de revivir algunos personajes bajo un mismo proyecto, pero esa idea fracaso después de tratar de hacer de Dracula una especie de héroe al estilo de los de Marvel o DC. Así fue como los derechos de esta historia fue a parar a manos de Blumhouse, la para productora de cine de terror clase B de esta época. Y así, entre James Blum y Leigh Wannell (el último es el responsable de la saga Saw) y encontraron una manera de traer la historia a este tiempo con una nueva mirada.

Cecilia (Elizabeth Moss) es arquitecta y vive en pareja con un hombre que la tiene sometida y no le permite desarrollarse. Al empezar la película, Cecilia se escapa en medio de la noche de Adrian (Oliver Jackson Cohen), su huida es traumática y ella termina refugiándose en la casa de un amigo que tiene una hija adolescente, así que ambos se convierten en sus protectores. Un día Cecilia, que a duras penas puede salir de la casa para ir a buscar algo al jardín, recibe la noticia de que su abusivo novio ha muerto. El hecho no termina con el lazo entre Cecilia y Adrian, porque ella es su única heredera pero su ex pareja deja una serie de reglas a cumplir para que la herencia se efectivice, que en definitiva es una manera más de someter a Cecilia, incluso después de muerto.

La cierto es que empiezan a pasar cosas en la vida de Cecilia, situaciones que llevan a que sus amigos y su hermana que la había ayudado a escaparse comiencen a dudar seriamente de su equilibrio mental. No es ningún spoiler si decimos que Adrian no ha muerto y que como dice la protagonista, ha encontrado la forma de hacerse invisible para mortificarla de distintas maneras.

La película se apoya en la enorme actuación de Elizabeth Moss (protagonista de películas como Queen of Earth, Her Smell y las series Mad Men y El cuento de la criada entre otras), pero además el director Leigh Whannell (guionista de La noche del demonio El juego del miedo) maneja el ritmo y los FX con solvencia y hace que el espectador siga la historia y se sobresalte en la butaca más de una vez. No es una película perfecta porque tiene algunos caprichos de guión que hay que aceptar sin analizar demasiado, pero es un relato que se vale de un género noble como el terror para contar en clave de cine clase B una historia de violencia doméstica de manera efectiva. 

EL HOMBRE INVISIBLE
The Invisible Man. Estados Unidos/Australia, 2020.
Guion y dirección: Leigh Whannell. Intérpretes: Elisabeth Moss, Oliver Jackson-Cohen, Aldis Hodge, Storm Reid, Harriet Dyer, Michael Dorman y Benedict Hardie. Fotografía: Stefan Duscio. Edición Andy Canny. Música: Benjamin Wallfisch. Distribuidora: UIP (Universal). Duración: 124 minutos. 

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