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El nuevo thriller del realizador Gabriel Grieco, le permite tratar una problemática social que se desarrolla bajo los tópicos del género, como hiciera con Naturaleza muerta (2015) e Hipersomnia (2017), más cercanas al terror y lo fantástico. En Respira, su tercer largometraje, orienta su mirada a la temática ambiental, más precisamente, al daño que provoca el uso de los agrotóxicos en la población.

Rodada en las afueras de la provincia de Buenos Aires, el paisaje pueblerino es el escenario ideal para desarrollar la historia de una familia que llegará en busca de una oportunidad a un lugar que deviene en pesadilla.

Leonardo (Lautaro Delgado) es piloto comercial y está casado con una traductora (Sofía Gala) con quien tiene un hijo de 11 años. Al conseguir un trabajo como piloto fumigador en plantaciones de soja, deciden mudarse al campo y probar suerte allí. El capataz de lugar (Daniel Valenzuela) le niega la peligrosidad de los productos que utilizará, pero los pobladores le dicen lo contrario, y lo harán dudar. Entre ellos, Leticia Bredice y Nicolás Pauls, le advierten del peligro y el daño que están causando en la población, para que se aleje del lugar. La práctica de fumigación cuenta con la impunidad y la connivencia de las autoridades locales, como el comisario (Gerardo Romano), financiado por los terratenientes de la zona.

Si en sus películas anteriores, abordó el veganismo y la prostitución, ahora se mete con la violencia del hombre hacia la naturaleza y contra la vida de las personas que la habitan. Esa amenaza tóxica está afuera, en el aire, la expande el viento y se inhala constantemente. Respira funciona como metáfora de la falta de concientización ambiental, del abuso de poder y la explotación. Sin embargo, la película denuncia poco sin profundizar sobre el tema, ni desarrollarlo.

Al igual que en sus películas anteriores, hay citas y referencias cinéfilas que recuerdan, entre otras, a la escena de Cary Grant escapando de la avioneta en Con la muerte en los talones de Hitchcock; o Señales de M. Night Shyamalan cuando los protagonistas son perseguidos y tratan de escapar entre los pastizales. También se acerca a dos producciones nacionales de ficción que abordaron el tema ambiental: La tierra roja de Diego Martínez Vignatti y la serie “Cromo” de Lucía Puenzo.

Grieco convocó a un gran elenco de actores, que se ponen la película al hombro, y colaboran en la construcción de un clima opresivo y agobiante; las locaciones y la estética turbia de los ambientes funcionan para alimentar la peligrosidad que subyace en el aire, logrando momentos de suspenso y sobresaltos musicales que mantienen la tensión. A pesar de esos aciertos, el ritmo es desparejo y el guion no termina de definir su orientación, ni elegir que prioridad se desea trabajar.

Respira tuvo su premier mundial en el (BIFAN) Bucheon Internacional Fantastic Film Festival de Corea del Sur y recibió el premio a la Mejor Fotografía en el reciente (BRAS) Buenos Aire Rojo Sangre.

Lejos de una reescritura sobre el género, o de responder al actual cine ambiental, los 77 minutos de duración no fueron suficientes para definir el rumbo de la acción, jugarse por algo, ni potenciar su buena intención concientizadora.

RESPIRA
Respira. Argentina, 2019.
Dirección y guion: Gabriel Grieco. Intérpretes: Lautaro Delgado; Sofía Gala; Daniel Valenzuela; Leticia Brédice; Gerardo Romano; Nicolás Pauls.Fotografía: Diego Poleri. Sonido: Jésica Suarez. Arte: Juan Zavalía. Duración: 77 minutos.

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