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El gallo es el símbolo del escudo de la policía federal, que representa la vigilancia y el estado de alerta. Llevarlo en el uniforme responde a esa misión de transferencia que, sabemos, no todos cumplen. En La sombra del gallo, primera ficción del productor y director de Nicolás Herzog, (Orquesta roja -2010); Vuelo nocturno– 2017), el protagonista es un ex policía en decadencia, quien sale con libertad condicional, para ir a su pueblo tras la muerte reciente de su padre, un comisario local con un pasado turbio.

El gallo es Román Maidana (Lautaro Delgado), que llega a su pueblo tras la pérdida paterna y se encuentra con su amigo de las fuerzas (Claudio Rissi), quien se hizo cargo del entierro de su padre y lo recibe como a un hijo. Román quiere vender la casa de su familia, mientras se entera de la desaparición reciente de una joven, Laura Flores. El caso lo lleva a descubrir la violencia e impunidad que subyace en el lugar. En medio de esas vivencias, sus trastornos del sueño lo llevan hacia su pasado tormentoso donde alucina con un amor del pasado (Rita Pauls) que lo ayudará a revelar un entramado de trata de personas y explotación sexual.

Rodada en Concordia, Provincia de Entre Ríos, y Buenos Aires, la película conjuga el policial negro, el western crepuscular y el suspenso, a través de una historia que toma como base para el guion, la desaparición real de dos jóvenes entrerrianas hace unos años atrás. La actualidad del tema, le sirve al Herzog para poner en evidencia el contexto pueblerino, con sus costumbres patriarcales y hábitos machistas, donde imperan los secretos, la corrupción policial y el consumo de la prostitución.

Román mantiene una vigilia autodestructiva, con un deterioro físico atravesado por la experiencia del encierro y de un pasado complicado que nunca termina de revelarse. Sin embargo, su llegada funciona como aquel “héroe” que busca por la noche terminar con la violencia, para alcanzar su propia redención. Así, lo anticipa la banda musical del inicio que nos adentra en un western. Se refugia en el encierro de su casa, y se mueve por los descampados, entre las sombras de una fábrica abandonada y por el pub del pueblo donde escucha el bolero de un cantante transformista; una escena al mejor estilo de Almodóvar.

Con un buen elenco y adecuadas locaciones que ayudan a tornar un clima sombrío, la trama principal que al principio, despierta interés y se sostiene, va abriéndose para abordar varios temas (la misoginia, los femicidios, el poder), que no llega a desarrollar ni a profundizar del todo, quedándose a mitad de camino entre la buena intención y la sugerencia.

LA SOMBRA DEL GALLO
La sombra del gallo. Argentina, 2019.
Dirección: Nicolás Herzog. Guión: Nicolás Herzog, Gabriel Bobillo. Intérpretes: Claudio Rissi, Rita Pauls, Lautaro Delgado Tymruk, Diego Detona, Alián Devetac. Fotografía: Fernando Lorenzale. Música: Matías Sorokin. Montaje: Leandro Aste, Guillermo Saredo. Arte: Germán Naglieri. Producción: Nicolás Herzog, Valeria Bistagnino, Tomás Eloy Muñoz. Duración: 84 minutos.

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