Inolvidable Rodolfo Bebán en "Juan Moreira".

“Juan Moreira”, de Leonardo Favio (1973)
El debate por la noción de lo popular en el arte tiene siglos y jamás concluirá. El punto de vista de los sectores dominados que asume el narrador, el lenguaje coloquial, el uso de elementos icónicos reconocibles y la épica de los derrotados, todo ello confluye en esta que, tal vez, sea la mejor película del mejor director argentino de todos los tiempos.
Disponible aquí

Cándida”, de Luis Bayón Herrera (1939)
Esta película es una muestra de Niní en estado puro. Cándida fue su primer gran personaje radial, pero no el primero de aparecer en el cine. Desde el primer plano queda demostrado cuanto comprendía Niní la diferencia entre ambos medios y su crecimiento como actriz más allá de su composición vocal. 
Disponible aquí

“La cabalgata del circo”, de Mario Soffici (1945) 
Película de culto por ser el origen del mito de la pelea entre Libertad Lamarque y María Eva Duarte (luego Evita), la película es un relato popular sobre el recorrido del gran género popular de comienzos de siglo XX: el circo criollo. La mirada de Soffici siempre aleja al cine de cualquier visión moralista.
Disponible aquí

Los isleros”, de Lucas Demare (1951)
Si hay un gran personaje femenino en el cine argentino, ese es la Carancha. Si hay una actriz a la altura de las grandes actrices trágicas del cine, esa es Tita Merello. Los isleros es una tragedia griega puesta en el litoral argentino. Imperdible.
Disponible aquí

Si muero antes de despertar”, de Carlos Hugo Christensen (1952)
Doble juego de género en esta película: el policial negro y el fantástico / terror. Los límites son difusos en la mente del niño, invadido por el mundo de las sombras ante la amenaza del asesino y del secreto. Si quieren tensión, no la pierdan.
Disponible aquí

“Días de odio”, de Leopoldo Torre Nilsson (1954)
El primer Torre Nilsson (en solitario) era perfecto para contar al ambiguo Borges de Emma Zunz. Los puntos de vista que en el cuento son el germen de la duda, cinematográficamente funcionan a la perfección. 
Disponible aquí

El último perro”, de Lucas Demare (1955) 
Melodrama sobre la consolidación del dominio de la Pampa Húmeda, con personajes estereotipados y discurso épico, es la primera película en color de buena calidad en Argentina, vale por un tópico interesante: la idea del desierto y la espera.
Disponible aquí

Prisioneros de una noche”, de David José Kohon (1960)
Kohon, director de otras grandes películas como Tres veces Ana, Breve cielo y ¿Qué es el otoño?, es uno de los fundamentales creadores de aquel Nuevo Cine Argentino que en los ’60 cruzó la Nouvelle Vague francesa con las calles de Buenos Aires y personajes porteños. Aquí debuta con esa pluma cinematográfica.
Disponible aquí

“El ayudante”, de Mario David (1971)
Una película injustamente olvidada, que podría remitir a mucho del cine del presente argentino. Basada en el cuento El sordomudo de Bernardo Kordon es la historia de un camionero duro al que le asignan un ayudante sordomudo. Grandes trabajos de Pepe Soriano y Carlos Olivieri.
Disponible aquí

Un guapo del 900″, de Lautaro Murúa (1971)
En esta segunda versión del clásico del teatro argentino –la primera es una construcción trágica a cargo de Torre Nilsson- Murua construye planos que se van encontrando: un cinéma de qualité para narrar a la oligarquía, una registro expresionista de la política y cierto costumbrismo para el mundo de Ladislao y su madre.
Disponible aquí

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here