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Se estrena el miércoles 14 de mayo en las plataformas iTunes y Google Play. Alquiler por USD 3,94

Un tema tan atemporal como el nido vacío, sigue generando historias para la gran pantalla. El estreno de Mi niña, una comedia dramática dirigida por la realizadora francesa Lisa Azuelos ( Un Encuentro; Lol: casi 18, Lol) e interpretada por la talentosa actriz Sandrine Kiberlain, vuelve a abordar los efectos que provoca en una madre, la partida de un hijo del hogar.

Héloïse (Sandrine kiberlain) está divorciada, maneja un restaurante y tiene tres hijos: Theo (Víctor Belmondo, nieto de Jean-Paul Belmondo); Lola (camile Claris) y Jade (Thäis Alessadrine). Los dos mayores ya se fueron de casa, y sólo le queda Jade, su hija más pequeña, que está cursando su último año de secundaria. Su idea de partir a Canadá para seguir estudiando, se confirma al llegar una carta de admisión. Una respuesta que alterará la convivencia de ambas, al enfrentar la futura separación. Heloīse necesita exprimir el tiempo que comparten y llenarse de recuerdos, por eso decide grabar a Jade con su celular, en distintas situaciones. El cambio de vida que enfrentan las hará crecer, repensar su historia y asumir los roles entre madre e hija.

El relato, tan íntimo como dinámico, fusiona el humor con una alta carga de emotividad, donde el foco gira en torno a los procesos de adaptación que enfrentan los peronajes ante los cambios. Principalmente, la mirada se posa en el rol materno, en su amor y dedicación a sus hijos. El deseo por mantenerlos cerca y no soltaros, impide proyectarlos libres y adultos. También implica su propia soledad, el vacío de una casa y el inicio de otra etapa.

A lo largo de la película, hay toda una idealización de los vínculos matriarcales y la crianza. Un recurso que se traduce en los constantes y nostálgicos flasback que recuerdan Héloïse, desde su embarazo hasta las vivencias de Jade y sus hermanos siendo de pequeños. Una etapa donde ella podía protegerlos y ampararlos, a pesar de estar sola. Y en ese último sentido, los personajes masculinos con quienes se vincula, sólo sirven de vehículos pasajeros para el placer.

Mi niña hace una referencia algo ambigüa a cuestiones de género, en relación a los roles socialmente aceptados y derivados para la mujer, como es el caso del cuidado de los hijos, postergando sus propias vivencias. Y en ese sentido, aparece la mujer actual “multifunción”, que si bien en algunos aspectos es real, su modelo responde a ciertos estereotipos de la madre moderna y liberal, que no deja nunca, de ser una madraza.

Como en sus trabajos anteriores, en Lol (2008), y luego en Lol: casi 18 (2012), Lisa Azuelos vuelve a retomar los aspectos vinculares y problemáticos entre una madre y su hija, pero a diferencia de las anteriores, en Mi niña la comunicación es fluida y muy afectiva, casi bordeando lo idílico; un recurso del guión que juega como contrapunto, para potenciar el impacto dramático ante la inminente separación. Otro aspecto distintivo, es el cuidado estético de las imágenes y la calidez que logra en la ambientación.

En su paso por el Festival Internacional de Comedia l`Alpe de Huez (2019), obtuvo el premio a la mejor pelicula y mejor actriz para Sandrine Kiberlain, quien se monta el personaje al hombro con el encanto y la versatilidad que la caracteriza. Una elección merecida y acertada, que le otorga espontaneidad y frescura, a un tema tan recurrente que roza con lugares comunes.

Mi niña puede resultar empática, emotiva y cercana a las espectadoras, hacia quienes orienta un discurso romantizado sobre los vínculos afectivos, los roles de padres e hijos, la libertad, y el ser madre en pleno siglo XXI.

MI NIÑA
Mom bebé. Francia, 2019
Dirección: Lisa Azuelos. Guion: Lisa Azuelos, Thaïs Alessandrin. Intérpretes: Sandrine Kiberlain, Thaïs Alessandrin, Patrick Chesnais, Victor Belmondo; Michael Lumiere. Fotografía: Antoine Sanier. Edición: Baptiste Druot. Música: Yael Naim. Duración: 85 minutos.

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